Con vino tinto y paella, vecinos de las Lomas y Polanco convivieron después de manifestar otra vez su oposición a los dos pasos a desnivel que la delegación Miguel Hidalgo pretende construir.
Alrededor de 40 colonos se dieron cita frente al Liceo Franco Mexicano, en Ferrocarril de Cuernavaca y la avenida Ejército Nacional, para demostrar que no es una minoría la que se opone a las obras viales, sino toda una comunidad.
Incluso hicieron una invitación pública a Gabriela Cuevas, delegada de Miguel Hidalgo, para que se sumara a la convivencia que llamaron “paella de la democracia”. Como era de esperarse, no asistió.
Mientras degustaban la paella hacían comentarios críticos sobre la forma en que la demarcación los desalojó de sus campamentos la madrugada del sábado, que montaron en las zonas donde se realizan las obras.
“Pobre Roberto (Vidales), lo sacaron a puros rodillazos”, se escuchó. Roberto, ecologista, tampoco fue a la paella, pues realiza una huelga de hambre contra las obras.
Tras una conferencia de prensa, los vecinos convivieron y comieron mientras planeaban sus siguientes acciones para impedir que avancen los trabajos.
Aunque sólo estaban invitados los vecinos, un indigente no desaprovechó la oportunidad de comer paella y aunque ignoraba de qué se trataba el asunto, tomó un plato y se sirvió. Al parecer nadie se dio cuenta.