Antes de fin de año, la totalidad de los 31 mil microbuses y autobuses que circulan en la ciudad empezarán a someterse a una revisión física, mecánica y documental para evitar más accidentes y mejorar su servicio.
La medida está contemplada en un programa “emergente” que prepara el gobierno capitalino bajo la coordinación de la Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi). Con ello se someterá a todos y no sólo a 30% y por sorteo, como se hace actualmente.
Según el titular de la dependencia, Armando Quintero, la revisión será en al menos nueve módulos de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) con sus propios mecánicos y los de la Setravi, aunque no será gratuita.
En la revisión y vigilancia de este proceso participarán las secretarías de Seguridad Pública, Gobierno y Protección Civil, además de la Procuraduría General de Justicia y la Contraloría General, quienes “van a garantizar que se haga con transparencia y legalidad”.
Según Martín Mejía, director general de Transporte, tomará unos seis meses dicha revisión.
Quintero Martínez recordó que la próxima semana comenzará la aplicación del alcoholímetro a los conductores de los micros debido a las reiteradas denuncias de pasajeros de que conducen bajo el influjo del alcohol y las drogas.
Coordinación con Edomex
Por otro lado, Armando Quintero adelantó que la próxima semana enviará una carta a la Secretaría de Transportes del estado de México para pedirle una certificación de las rutas de transporte público que entran al Distrito Federal, para que cumplan con las medidas de seguridad para los pasajeros.
Esta información se difundió en el marco de un operativo de revisión a microbuses de las rutas 1, 12, 13, 36, 50, 81, 94 y 108 en la calzada Canal de Miramontes, donde se remitieron al corralón a 19 unidades: 14 taxis, tres microbuses y dos autobuses. En uno de la ruta 81 se detectó que el chofer alteraba la tarifa al cobrar siete pesos de Taxqueña a Milpa Alta, cuando la tarifa máxima es de cinco pesos.