Comerciantes establecidos del Centro Histórico habían advertido con anticipación a las autoridades de Luz y Fuerza del Centro sobre el riesgo de explosiones en la línea subterránea, toda vez que habían detectado fuertes variaciones del suministro y un conato de estallido durante las obras de remodelación de Regina, el 7 de octubre.
El 14 de octubre pasado, los locatarios y vecinos afectados entregaron el documento en las instalaciones de Luz y Fuerza, en la colonia Tlaxpana, dirigido a Jorge Gutiérrez Vera, director general, sin obtener respuesta a las peticiones de revisar las cargas de energía, cambio de cableado o la restitución de los bienes dañados.
El 30 de octubre, se presentó la explosión e incendio del cableado en tres puntos del Centro Histórico, causando lesiones a dos personas.
De acuerdo con Leonardo Contreras, distribuidor de equipo de sonido de la calle El Salvador, ese día, vio correr a la gente, a policías y ambulancias, lo que le preocupó al pensar en heridos.
“Ha habido aproximadamente siete explosiones en esta zona; sentimos que Luz y Fuerza del Centro minimiza este tipo de accidentes y va a crear un problema muy grande”, añadió. José Luis Solís Liceaga, comerciante de Mesones expresó su preocupación:
“Yo estuve en las explosiones de Guadalajara en 1993, vi cómo volaban las alcantarillas, vi a una pipa de gas por los aires y con las explosiones del jueves pasado, me vienen mucho esos recuerdos.”
Mencionó que siente frustración e impotencia porque los trabajadores de Luz y Fuerza son prepotentes y poco eficientes.
Integrantes de la Fundación de Habitantes y Empresarios en Beneficio del Centro Histórico, advirtieron que el 10 de octubre iniciaron una denuncia de hechos por el daño a los aparatos electrodomésticos de vecinos, a la cual le darán seguimiento si no hay solución.
Propusieron una mesa de diálogo, entre representantes vecinales con las autoridades capitalinas, Luz y Fuerza, Telmex y Sistema de Aguas, para que se llegue a un consenso sobre qué es lo que falta en los trabajos para remodelar el Centro Histórico y cómo prevenir más explosiones.
Alegaron que el 7 de octubre, por la noche, comenzó a variar el voltaje que dañó los aparatos, pues por la mañana, durante los trabajos hubo cortes de cables y explosiones de transformadores en Regina.
José Luis Martínez trabajador de una tienda de esa calle, observó ese día el corto circuito y cómo se corrió la corriente en un tramo de más de 10 metros de cableado expuesto.
Después de haber sido testigo y de las explosiones, expresó:
“Mejor le doy vuelta a las coladeras, no sea que una de malas...”
Con el incidente del pasado 30 de octubre, EL UNIVERSAL tiene documentados, al menos tres explosiones o incendios provocados por el mal estado del cableado subterráneo. Los anteriores ocurrieron el 5 y el 18 de mayo.