claudia.bolanos@eluniversal.com.mxLa Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) solicitó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) las actas circunstanciadas de sus visitas a los reclusorios capitalinos para conocer de donde proviene la información de privilegios y lujos en los penales de la ciudad de México.
La segunda visitadora Patricia Colchero Aragonés mencionó que la comisión local no había conocido de fiestas en los reclusorios locales, en las que incluso habría custodios que la hacen de cadeneros.
Mencionó que están a la espera de que la CNDH les dé a conocer la manera en que lograron tener “tantos detalles”.
Colchero Aragonés dijo que lo que a la CDHDF le consta es una distribución inequitativa de las celdas y reos que trabajan para otros, lo cual han asentado en la recomendación 16/95.
Luego de conocerse la serie de privilegios en los que viven algunos reos del DF y de otras entidades, autoridades penitenciarias capitalinas iniciaron una serie de supervisiones y decomisos de objetos prohibidos, entre ellos, animales.
Recogen evidencias
En el Reclusorio Sur antier se recogieron algunas aves, sobretodo pericos que los internos gustan tener como compañía.
Los privilegios que tienen algunos reos en las cárceles de la ciudad van más allá de contar con aparatos electrodomésticos o áreas exclusivas para su uso, pues hay quienes tienen a su servicio a otros internos, según se constató en diversos recorridos realizados por EL UNIVERSAL en el Reclusorio Oriente, Sur y Penitenciaria de Santa Martha Acatitla.
En los dormitorios donde se ubica a los delincuentes más peligrosos existe una mejor calidad de vida, pues hay reos que la hacen de sirvientes para asearles celdas, ropa y preparar sus alimentos, incluso a la carta.
Tortas, espaguetis, comida corrida, y bebidas embriagantes por copa o botella, se pueden conseguir en estas zonas, según comentaron custodios de estos penales.
Estancias con libreros empotrados a la pared, con paredes recién pintadas, cortinas y puertas recubiertas de madera que esconden sus barrotes, son las que se observan en los dormitorios de los delincuentes con mayor poder económico o político.
La corrupción ha hecho que en los penales se compren voluntades y prevalezca la “ley del más fuerte”, reconoció el 6 de enero el ex subsecretario del Sistema Penitenciario, Hazael Ruiz Ortega.
Canchas de tenis, casino y antenas de televisión por cable, han sido encontrados en el Reclusorio Sur en las últimas tres administraciones, mientras que en el Oriente, el 12 de mayo de 2005, se permitió un jaripeo para celebrar un cumpleaños, lo que fue aprovechado por el narcotraficante guatemalteco Otto Herrera para fugarse.
El 17 de junio, Luis Gonzaga, quien fuera operador de Ismael El Mayo Zambada, también se fugó de esa cárcel a bordo de un camión que transportaba madera. Logro escapar debido a que tenía permiso para andar por zonas no permitidas para él, a pesar que debía permanecer en una zona restringida.