erika.perez@eluniversal.com.mxSon las seis de la tarde. El andén y cada camión articulado rojo que hace parada en la estación están llenos y no hay movilidad. La gente se desespera y tiene que “dejar pasar” uno o dos vehículos.
No, no se trata de la estación Del Valle o Buenavista del Metrobús en Insurgentes.
Se trata del Transmilenio que opera en Bogotá, Colombia, desde hace casi ocho años.
El modelo de sistema de transporte público confinado se importó hace tres años en la ciudad de México.
Y ahora las autoridades locales pretenden traer autobuses de China.
Aunque las diferencias son muchas con cualquier tipo de transporte, la coincidencia es única: la sobresaturación del sistema.
Los camiones articulados con capacidad para 160 pasajeros es rebasada pese a que cuentan con una red de líneas de Metrobús a lo largo de la ciudad colombiana.
Una manifestación o bloqueo provoca lo mismo en Bogotá que en el DF: se paraliza el servicio. En esa ciudad, de 7 millones de habitantes, tienen una red de nueve rutas. En el DF hay una en operación a lo largo de la avenida Insurgentes.
De acuerdo con Samuel Moreno, alcalde mayor de Bogotá, lo ideal es contar con sistema de transporte confinado y con otros medios que sean alimentadores de la red central. Son las seis y media de la tarde. Es la estación del Museo del Oro, del llamado eje ambiental, hay una protesta que provoca no sólo el recorrido de los camiones sino el cierre de la estación para que no ingresen más usuarios.
Pese a todo, el Transmilenio es bien visto por los usuarios, quienes reconocen la rapidez y la conexión.
A diferencia del DF —donde sólo opera una línea del Metrobús—, en Bogotá hay un sistema que está divido en rutas troncales y alimentadoras —son 74— donde los recorridos están diseñados por la demanda de usuarios. Aquí los camiones no corren de forma lineal, sino un camión puede incorporarse a diversas rutas. También hay servicio expreso.
Las estaciones tienen al menos tres andenes. Son amplias y están llenas de publicidad. Cada una indica qué ruta puede abordar de acuerdo a un sistema de letras, números y colores. Las puertas de las estaciones se abren automáticamente y de forma coordinada con las de los articulados. Los articulados circulan en dos carriles confinados donde ellos mismos se rebasan, situación que en el DF no es posible ya que sólo se tiene uno.