Realizar un trámite en Setravi es, según los ciudadanos, “como topar con pared”. Filas de más de una hora sólo sirven para escuchar la respuesta común: “Aquí no se hace ese trámite, le toca en tal oficina”, o el ya clásico: “Cheque su trámite en internet”.
Mientras, y cada vez con menos discreción, se ve a personas llegar a la entrada de la dependencia en la avenida Álvaro Obregón, y hacer una llamada: “Ya estoy aquí, ¿bajas por eso?”. En pocos minutos los solicitantes ingresan a las oficinas detrás de “empleados”, o se quedan abajo, donde les resuelven el problema en la banqueta para luego despedirse con un “apretón de manos”.
“Nos traen a la vuelta y vuelta, nadie sabe informarnos, su página de internet no sirve y nos hacen perder tiempo”, dice Carlos, un taxista molesto luego que en El Coyol lo mandaron a la sede de la dependencia a arreglar su problema de placas, pero ahí le dijeron que regresara a la primera oficina.
Cristóbal, otro conductor, contó que “aparte de que no nos atienden, nos acusan de incumplidos”. Luego de hacer fila al menos una hora, una mujer en la entrada lo acusó de “incumplido y flojo”, aunque él llevaba sus papeles en regla y hasta recibos de pago, y sólo espera la respuesta de la Setravi para recoger sus placas.
Se trataba de Ángeles Chávez, quien con vestimenta informal y sin identificación oficial, dijo trabajar en la Dirección Técnica de la Dirección de Servicios al Transporte. Su labor, explicó, es repartir fichas, que no son más que trozos de papel reciclado con un sello y su firma.