ella.grajeda@eluniversal.com.mxCon la suspensión definitiva bajo el brazo y a un paso de obtener un amparo, Isidro Cisneros aseguró, ante diputados locales y consejeros electorales, que no renunciará a su cargo como presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), lo que provocó enojo entre sus compañeros, quienes reconocieron por primera vez que está en riesgo la organización de las elecciones de 2009.
Lo que parecía ser una reunión para encontrar una solución al conflicto que enfrenta el IEDF —a nueve días de iniciar el año electoral—, las diferencias se agudizaron, al grado que los consejeros inconformes con la gestión de Cisneros pidieron como una medida para restablecer la confianza la renuncia de cinco funcionarios del IEDF y el nombramiento de otros, cuyas carteras están sin ocupar.
A puerta cerrada y a lo largo de cuatro horas, los consejeros expusieron ante diputados sus inconformidades como la falta de acuerdos, un clima laboral hostil y un desorden administrativo creciente.
El legislador panista Jorge Triana manifestó que salió de esta reunión más preocupado de lo que había entrado. “Yo veo dos visiones completamente opuestas: una de Isidro Cisneros donde dice que todo es maravilloso y hay condiciones para las elecciones. Vimos la postura de Isidrolandia al interior del IEDF, y otra, la de los consejeros que nos pintaron un panorama desastroso”.
Precisó que la ALDF no tiene elementos para realizar un proceso de remoción, pero esperarán el informe del contralor Miguel Ángel Mesa, quien sostendrá hoy una reunión con ellos.
Cisneros, por su parte, rechazó que haya diferencias con sus compañeros consejeros, sino puntos de vista distintos.
Mientras hablaba, el resto de los consejeros no disimularon su molestia, enfado y hasta desesperación. Algunos movían la cabeza en actitud de rechazo, mientras los diputados sorprendidos observaban.