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En la pantalla comenzaron a aparecer imágenes de jóvenes del slam, hablando ante la cámara, con expresiones de alegría, pero también de desasosiego.
Las imágenes en movimiento se intercalaban con algunos textos que aludían a las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia. Aparecían preguntas como: “¿Libertad?...a 200 años seguimos esperando”.
Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de Gobierno capitalino, pareció quedar conmovido con los videos que forman parte de un festival de cortometrajes denominado “Culto joven”, que ayer se realizó en el Circo Volador.
Ebrard parecía conmovido porque cuando tomó la palabra, felicitó a los jóvenes realizadores de lo bien hecho. “Hay una forma de ver las conmemoraciones, muy conformista, de decir ‘ya cumplimos 200 años y 100 años’, como si nada”, dijo.
Y agregó: “Pero hay otra forma, la que ustedes están poniendo en pantalla, seguimos esperando la revolución interrumpida, todo lo que acabamos de ver aquí, de escuchar”.
Entonces, el jefe de Gobierno dijo que las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución deben ser “por ahí”, es decir no conservadora, ni conformista ni triunfalista.
Petición
Antes de la presentación de los cortometrajes, el sociólogo Héctor Castillo Bertier, director del Circo Volador, le pidió a Marcelo Ebrard su apoyo para convertir al foro cultural juvenil en el más importante de la República Mexicana. Ebrard Casaubón no respondió directamente a esta petición, pues en su discurso insistió en que es necesario un programa nacional que “adopte” a los jóvenes con edad entre 12 y 20 años, porque son ellos los más propensos a caer en la casos de delincuencia y drogadicción.
Con estas palabras el mandatario del Distrito Federal terminó el evento y Marcelo Ebrard se retiró del Circo Volador, pero este foro ahí permanece, como un espacio para las expresiones artísticas de carácter alternativo, para los jóvenes que les gusta reunirse en tribus urbanas, como los darketos o los punks, como un lugar en donde se pueden exhibir mensajes como “hagamos una revolución”, como ocurrió con los cortometrajes que se exhibieron ayer ante el jefe de Gobierno capitalino.