tita.jimenez@eluniversal.com.mxNAUCALPAN, Méx.— Ana sintió en su cuello las uñas del manotazo con el que un hombre le arrebató su cadenita de oro, mientras que otros tres la rodearon y le arrebataron su bolsa, reloj y le arrancaron los aretes, dejando sus orejas con hilos de sangre, en una agresión rápida y estudiada por sujetos que sorprenden a sus víctimas cuando bajan del microbús o salen del Metro, en el paradero de Cuatro Caminos.
Los Cadeneros, los de La Bolita y ahora el ladrón que corta la mano de sus víctimas para robarles el celular, son delincuentes conocidos en este paradero que someten a pasajeros que con el estrés y la prisa de llegar al trabajo o la escuela, pocas veces denuncian.
Ana gritó, pidió ayuda, pero nadie se atrevió a auxiliarla, ni los comerciantes o lustradores de calzado, los choferes de combis, microbuses y camioneros, sólo observaron la agresión, pero nadie interviene.
“Una vez un pasajero trató de auxiliar a un hombre al que le robaron y le fue peor, lo tiraron al piso y lo patearon” ante la mirada de cientos de personas, relataron testigos.
La cadena que le quitaron a Ana fue entregada metros adelante a un policía, según denunció Denisse Alvarado Romero, una usuaria que presenció el atraco.
En Cuatro Caminos operan 24 policías estatales, que no se percataron del asalto del que fue víctima Ana, una mujer anónima que se llevó el susto, el coraje y las lesiones que le dejaron cuatro hombres vestidos con gorras y tenis.
Policías que sí registraron el ingreso del reportero gráfico de EL UNIVERSAL, en el primer minuto en que empezó a tomar imágenes en este paradero y al que impidieron su labor “hasta que no traigas un permiso de las autoridades”, según le advirtió el guardia “Gregorio”.
En la agencia metropolitana de la Procuraduría del estado de México, cada turno recibe un promedio “de dos a tres” denuncias por turno de robo de celulares e iPod.