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Calles y avenidas como Santa Ana, La Virgen, Manuela Medina, Culhuacán y Carmen Serdán, al suroriente de la ciudad, son algunas de las favoritas del hampa para asaltar a los pasajeros de distintas rutas de microbuses.
Con puntas y pistolas, un par de delincuentes constantemente asaltan a los pasajeros y choferes de las rutas 84 y 12. De tantos robos que han sufrido, los conductores coinciden: “Uno es alto y el otro chaparrito, moreno, con una rajada en la mejilla y pelos parados”.
Entre las cinco y siete de la mañana es su horario preferido, el más peligroso, ya que las unidades van semivacías y los pasajeros llevan el dinero para su comida y demás pendientes del día.
Su forma de operar es hacer la parada al microbús como cualquier usuario y pagan su pasaje. Uno se va hasta atrás y el otro se queda a la mitad, se descubre el arma del cinturón, “corta” cartucho y anuncia con insultos: “Esto es un asalto, cáiganse hijos de su... porque si no, ya saben”.
Empieza entonces el “atorón”: teléfonos celulares, relojes, carteras, monederos, mochilas, iPods y todo lo que esté a su alcance.
Un conductor recordó la ocasión en que una mujer se negó a entregar su dinero y gritó “auxilio”. Sin pensarlo, el maleante “la agarró y le dio cachetadas para que se callara”.
Además de oficinistas y empleados, los más afectados por los robos son estudiantes que a esas horas abordan los micros para ir al Bachilleres 4, a la ESIME Culhuacán, a la Vocacional 3, así como a varias secundarias de la zona.
Choferes consultados lamentaron la falta de vigilancia policiaca y alumbrado público en esas vialidades porque eso ayuda a los ladrones.
Hasta han tenido que modificar sus horarios de partida o circular por otras calles para evitar los atracos.
Los conductores contaron que algunos pasajeros, hartos de la delincuencia, los acusan de estar coludidos con los rateros y les han puesto reportes en la Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi) porque no se llevan la “marimba” (donde el conductor coloca las monedas).
Una situación similar ocurre, aunque desde hace muchos años, en la Ruta 57, que corre en el poniente de la ciudad.
Choferes consultados indicaron que la avenida Centenario es donde más se presentan los asaltos a los pasajeros, ya que es una zona solitaria donde la iluminación es poca y las colonias de alrededor no son las más seguras, ni a pie ni en transporte público.
Incluso, dijeron que ya tienen ubicados a algunos ladrones, pero no los denuncian pues temen por su integridad y la de sus familias.
“Aquí todo el mundo se conoce y siempre hay un soplón. Además, ¿de qué sirve, si ni la delegación ni la policía hacen algo por resolver el problema?”, cuestionó un conductor.