claudia.bolanos@eluniversal.com.mx
Una red de extorsionadores mantiene amedrentados a más de 400 choferes de la Ruta 9 de microbuses, a quienes les cobran “cuotas” para no agredirlos.
Bajo amenazas de asaltarlos, hacerle daño a sus familiares o incendiar sus vehículos. delincuentes de Iztapalapa y Nezahualcóyotl los obligan a entregar parte de sus ingresos mensuales. Los delincuentes los mantienen bajo control con calcomanías pegadas en medallones para saber quién pagó y quién se negó.
Los que no pagan la “renta”, como le llaman, han recibido fotos de sus casas y familiares para intimidarlos.
Sólo los conductores del ramal Puebla-Ejército de Oriente enfrentaron a los delincuentes, pero en vez de avisar a las autoridades llevaron a jóvenes de Iztapalapa para que los protejan.
Los choferes dieron a conocer a este diario su temor y hartazgo de tener que dar dinero a delincuentes, pero no denuncian por desconfianza a las autoridades.
La Ruta 9 se integra con mil unidades, según la Secretaría de Transportes y Vialidad del DF (Setravi), y tiene diversos ramales.
Concesionarios que corren de las estaciones del metro Puebla a la colonia Romero Vírgenes, en el estado de México, o Zaragoza-Romero Vírgenes (por la Cuarta Avenida, Puebla-Esperanza, por el kilómetro 14), Puebla-Tepalcates y Comercial Mexicana-Romero Vírgenes, son quienes señalan ser víctimas de este delito.
Cada tres meses, microbuseros deben entregar en un sobre blanco mil pesos: lo que ganan en todo un día. Los extorsionadores, sin ningún temor ni miramiento, acuden personalmente al bajopuente de la estación Puebla a recoger las “rentas”. A cambio colocan un engomado blanco, numerado, en la ventanilla.
A los del ramal Romero Vírgenes les colocan un pegote verde, también numerado,
Este problema no es nuevo: lo padecen desde hace más de cinco años.
“Antes hasta nos daban una cuenta bancaria para que les depositáramos, pero ahora ya vienen directamente”, dijo uno de los conductores que, a pesar de su temor, decidió hablar a cambio de no mencionar su nombre.
Los delincuentes acechan a los que no pagan; los esperan en la Avenida 8, al cruce con Tepalcates; varios han cambiado su ruta.
Los que van del metro Puebla a la colonia Esperanza (en Neza) son asaltados a la altura del Oasis, en Iztapalapa.
Otra modalidad del delito es la que viven microbuseros de las rutas Zaragoza y conductores de combis que van de la Comercial Mexicana (en la colonia Juan Escutia), ambas con destino a la la Romero-Vírgenes: recibir fotografías de sus familiares.
“Te mandan una foto de tu esposa o de tus hijos llegando a tu casa; ante eso, uno qué puede hacer. Pagar, no hay más”, dijeron.
Las casi 50 combis dan 600 pesos al semestre, en un lugar que determinan los extorsionadores por llamadas telefónicas.
En la Setravi se informó que no hay denuncias, aunque se sabe del hecho.