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Como si se tratara del pago del rescate de un secuestrado, es como extorsionadores de concesionarios del transporte operan en el oriente de la ciudad de México.
Con un celular, ordenan a los choferes dónde tienen que entregar el dinero a cambio de no asaltarlos, dañar sus vehículos o agredir a sus familias. “Nos dejan un celular viejo y barato para llamarnos cuando quieren. Nos avisan de la fecha del pago, nos van diciendo dónde se deja el dinero: en un bote de basura, una jardinera u otro sitio”, narra un afectado.
La entrega del dinero se la turnan entre los choferes de los ramales que van de la base Comercial Mexicana, en la colonia Juan Escutia, a la colonia Romero Vírgenes, en Nezahualcóyotl.