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En los momentos más álgidos de crisis familiar cuando enfrenta un caso de secuestro, el papel de los negociadores privados es orientar a las víctimas y prepararlas para el proceso de cautiverio del plagiado y luego el pago del rescate.
El negociador privado Max Morales reconoce que en México existe el riesgo de que los familiares de un secuestrado caigan en manos de personas que se ostentan como intermediarios, y cuya falta de conocimientos pone en riesgo a las víctimas de plagio.
El especialista explicó que la función básica de un negociador es orientar a la gente que padece el secuestro de un familiar, pero no puede imponer acciones, como sí lo hacen las autoridades antisecuestro.
En entrevista, Max Morales aclaró las etapas de un secuestro que inicia con la preparación o planeación del ilícito.
En la primera fase, los secuestradores vigilan durante mes y medio a sus posibles víctimas para tener en claro sus horarios, rutas y actividades.
En la etapa dos ejecutan el plagio conforme a la fecha, el momento y lugar que previamente seleccionaron.
Le sigue la fase del cautiverio, en la que los secuestradores someten a interrogatorio a su víctima para estimar las jerarquías familiares, los bienes e incluso capacidad económica.
En la cuarta etapa, los secuestradores informan a la familia sus condiciones e imponen el monto del rescate, posteriormente se llega a un acuerdo de pago y se da la liberación del plagiado.