emilio.fernandez@eluniversal.com.mxNEZAHUALCÓYOTL, Méx.— Un grupo de 300 pepenadores que laboran en el Bordo Poniente, protestaron ayer frente a la entrada principal porque en cuatro meses más se clausurará el sitio que administra el gobierno del Distrito Federal.
Los recolectores de basura, encabezados por el dirigente del Frente Único de Pepenadores del DF, AC, Pablo Téllez Falcón, bloquearon por más de una hora un carril del Periférico Oriente, con dirección a la autopista Peñón-Texcoco.
Los inconformes se pronunciaron en contra del cierre del tiradero, porque afectará a más de 5 mil familias que dependen de su funcionamiento.
Téllez indicó que están preocupados porque ni el gobierno de la ciudad de México ni la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) les han informado sobre la suspensión de las actividades en el relleno sanitario.
Los pepenadores David Garnica y Ricardo Reyes expusieron que ante la falta de información oficial, se pueden especular muchas cosas.
“No tenemos pruebas de que quieran privatizar la recolección de basura, pero si eso pasó con Teléfonos de México y con otras instancias, qué nos podemos esperar”, dijeron.
“No a la privatización de esta industria, pues se despojaría a la clase más desprotegida de su única fuente del sustento familiar”, exhibieron en una de sus pancartas.
Los pepenadores advirtieron que esta es la primera de las movilizaciones que realizan para defender su fuente de trabajo “y nos pronunciamos por el no cierre definitivo del relleno, que hoy por hoy da para comer, educar y vestir a nuestros hijos”, indicaron.
Ayer, un grupo de habitantes de Nezahualcóyotl encabezados por el diputado local panista Carlos Alberto Pérez Cuevas, “clausurarían” simbólicamente el relleno sanitario, porque no están de acuerdo en que se haya otorgado una prórroga de cuatro meses para que siga operando, debido a los daños al medio ambiente que ocasiona.
Sin embargo, la marcha que partió de la colonia Atlacomulco no llegó al Bordo Poniente. Pérez Cuevas decidió suspender la “clausura”, para evitar confrontaciones con los recolectores de basura.
Éstos acusaron al legislador de “entrometerse en asuntos que no le competen”.