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Sentado en el asiento trasero de un Stratus color plata, en medio de dos judiciales, Óscar Piña Reyes El Panqué, presunto implicado en el bombazo del 15 de febrero, iba a ser golpeado para que “cooperara”, pero uno de los agentes cambió de idea y comenzó a buscar entre sus ropas unos lentes.
“Donde no me digas todo lo que quiero saber, te voy a poner estas gafas para paralizarte el cerebro, cabrón”, le dijo mientras el agente mostraba los lentes oscuros verde fluorecente, como los del gato Garfield.
Piña, de 27 años y vinculado con el caso por haber contratado a Karla María de Montserrat González como edecán para trabajar en el bar Tequilas Beer, respondió tembloroso que colaboraría, y cuando dudaba, volvían a mostrarle los lentes.
Antes de llevarlo a los separos, estuvo detenido en un hotel para seguir el interrogatorio, según el expediente de la Comisión de Derechos Humanos del DF (CDHDF), y fue sometido a otros “métodos de persuasión” por la Procuraduría capitalina, como haber acostado a una detenida con una venda en los ojos, desnuda sobre una plancha de la morgue; una serie de golpes con un bat, e insultos y amenazas de muerte.
“Ya tenemos también a tus padres, cabrón, ya mejor habla”, escuchaba Óscar en medio de los amagues por colocarle las gafas.
Las entrevistas las realizó la Cuarta Visitaduría de la CDHDF, donde los detenidos denunciaron golpes y presión sicológica, aunque otros, como Daniel Ramírez Ávila, alias El Nazi, sólo se quejó de que en su arraigo “no había papel higiénico”.
En sus presentaciones en barandilla, El Nazi dijo que fue torturado; que el día de su detención cumplía cuatro meses sin beber alcohol por una promesa a la Guadalupana, y en los primeros días detenido “sentí presión, me dieron poca comida y no había papel, pero estuve tranquilo, esperando a que se resuelva el problema”. Añadió que las autoridades le sembraron droga, y denunció el robo de una esclava, una cadena y dos dijes.
Entrevistado el 5 de marzo de 2008 por la CDHDF, El Nazi, acusado de participar en el atentado contra el director de la Policía Sectorial capitalina, Julio César Sánchez, aceptó que no tenía huellas de lesiones.
Hugo Aldabe Larios, alias El Gordo, diabético, de 42 años, narró que fue detenido el 21 de febrero en un operativo en Peralvillo, luego de que un par de policías lo interceptaron en el patio y le dijeron que “no hiciera pedo”, y se dejó revisar para ser llevado en una patrulla.
Un policía le gritó que Tania (Vázquez) lo había denunciado; él respondió que “si eso era cierto, es porque la torturaron”. Antes de acabar la frase sintió el golpe de un bat en la espalda. Dijo que a Vázquez la conoce porque se dedican a la santería. “Les dije que les firmaba todo para evitar la madriza, pero como me reía de los nervios me pagaron en el brazo con la cacha de una pistola”, comentó.
La CDHDF intervino tras las denuncias que presentaron por separado Karla y Óscar Piña, pues dijeron haber sido torturados por medio de sus familiares.
En el caso de González, EL UNIVERSAL publicó el 30 de mayo su versión. Su madre, María Guadalupe Gallegos, acudió a la agencia 50 del Ministerio Público cuando Karla tenía 12 horas incomunicada, tras acudir como testigo y luego ser detenida como probable responsable.
“Me hicieron salir de los separos cuando redactaron su declaración, sin avisarme a pesar de que tenía horas ahí, mientras que a mi hija no le avisaron que iba a firmar su declaración con un abogado de oficio. La acostaron desnuda en una plancha donde ponen a los muertos, la vejaron, por lo que al final ella antes de desmayarse, solamente me dijo ‘Tengo miedo’”, afirmó su madre.
El Panqué fue detenido el 28 de febrero cuando iba con su abuela. Un par de judiciales lo subieron a un Stratus en la colonia Belisario Domínguez. En medio de golpes y amenazas, lo llevaron a un banco en La Viga y le ordenaron sacar dinero del cajero.
“Mmm, pero esto no me sirve ni para limpiarme el trasero. A tu familia, a la que nos vamos a chingar si no hablas, le sacaremos lo que no te imaginas”, afirmó uno de los agentes cuando vio tres billetes de 500 pesos. “Es lo único que tengo”, respondió Piña Reyes.
El 15 de abril cuando fue presentado en barandilla, El Panqué, quien se asume como una figura pública porque es corredor de motocicletas, ratificó que las autoridades le habían “redactado su declaración”. Sin embargo, logró que nunca le pusieran los lentes verdes.