tita.jimenez@eluniversal.com.mxJILOTZINGO, Méx.— La acumulación ilegal de desechos hospitalarios infecto contagiosos de alto riesgo, en un cementerio industrial, creó una situación de emergencia ambiental y sanitaria en la cuenca acuífera y boscosa que nutre a la presa Madín, donde se abastecen de agua potable casi medio millón de habitantes de Naucalpan, Atizapán y Tlalnepantla.
Así lo señalaron en conferencia de prensa regidores del PRI, PAN y PRD, junto con Rubén Mayén, presidente del comité técnico Ciudadano Jilotzingo y de las ambientalistas Claudia Gómez Portugal y Josefina Mena Abraham, quienes exigieron a la procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) la clausura definitiva de este cementerio industrial.
El confinamiento fue autorizado por Ricardo Tejeda, delegado estatal de Semarnat.