Mientras que el Bordo Poniente, único basurero de la ciudad de México, ya llegó a su límite, el gobierno del DF aún analiza opciones para nuevos sitios, como son Tláhuac y Xochimilco, pero el tiempo se agota para concretarlos.
Los 12 metros de altura que autorizó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para depositar los residuos, se alcanzaron en mayo pasado.
El espacio que resta para seguir llevando las 12 mil toneladas diarias de basura que se generan en la ciudad, es para formar una pendiente cuyo punto máximo aprobado son 15 metros de altura, es decir, tres metros más.
Sin embargo, el gobierno del Distrito Federal (GDF) insiste y asegura que técnicamente es viable incrementar la altura a 17 metros para seguir trasladando los residuos sólidos de la ciudad de México.
Por ello, al gobierno capitalino se le agota el tiempo para definir los nuevos sitios de disposición final, que ahora se llamarán Centros Integrales de Reciclado y Energía (CIRE).
En el caso de Tláhuac, requiere modificar el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano (PDDU) —cuya propuesta está congelada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal—, y enfrenta oposición de ejidatarios de esa delegación.
Pero mientras la Secretaría de Obras y Servicios y la Semanart negocian si son tres o cinco metros los que medirá la pendiente final, el hecho es que el relleno sanitario del Bordo Poniente ya está en el límite de su última etapa, y ya se empezaron las labores de clausura.
José Luis Fernández, director de Transferencia y Depósito Final de la Dirección General de Servicios Urbanos del DF, reconoció que el relleno sanitario de la ciudad, que ha operado 20 años, ya está en su última etapa y lo que se está discutiendo “es cuándo poquito más o menos podrá recibir” en el proceso de cierre.
Precisó que a partir del 31 de julio, fecha acordada para la clausura del Bordo Poniente, se pretende seguir recibiendo basura, pero en menor cantidad.
“La fecha del 31 de julio es un acuerdo que se firmó hace varios años, nos estamos poniendo de acuerdo para una prórroga, no se calculó bien los tiempos, no podemos dejarlo de la noche a la mañana como está”, argumentó.
Planes a futuro
El funcionario confirmó que el proceso de cierre de operaciones del Bordo Poniente comenzó desde mayo pasado, donde el primer paso fue la puesta en operación de una planta de tratamiento de lixiviados que procesa entre 15 mil a 25 mil litros cada día.
Otro de los puntos fue la ubicación de la geomembrana de polietileno que soporta los millones de toneladas de basura que se ha “sacado” a lo largo de un kilómetro para que con ella se envuelva el relleno sanitario.
Ahí, están los lixiviados para que sean transportados, a través de cárcamos formados por tinacos rotoplas, hacia la planta de tratamiento que opera una empresa regiomontana.
Asimismo, el asfalto que se retiró de Circuito Interior es usado en el relleno sanitario para construir los caminos que se usarán en el proceso de cierre, así como el paso de las últimos camiones de transferencia.
En el proceso de cierre de operaciones del Bordo Poniente, se busca triplicar la capacidad de la planta de composta para pasar de 200 a 600 toneladas diarias. “La basura orgánica seguirá llegando”, afirmó el director de Transferencia y Depósito Final.
Dado que el proyecto es rescatar ecológicamente las 400 hectáreas del ex lago de Texcoco, en materia ambiental ya empezaron la prueba de diversas técnicas como elaborar composta con la utilización de lombrices.
Iniciaron con 5 mil y ahora son millones las que viven en cuatro celdas. El proceso de elaboración de composta es de cuatro a cinco meses.
Asimismo, se alista el proyecto para lanzar la licitación de la generación de energía eléctrica a través del procesamiento de la basura, que es una de las principales apuestas del gobierno capitalino para autofinanciar el proceso de cierre que se estima en mil millones de pesos, según informó el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.
Estos trabajos se realizan de forma paralela a la recepción aún de las 12 mil toneladas diarias que se reciben en los dos últimos frentes que tiene el Bordo Poniente.
El gobierno capitalino anunció que desde enero de este año, las cerca de 2 mil toneladas que llegan procedentes de municipios mexiquenses, dejarían de llegar al relleno sanitario. Sin embargo, personal que labora en el sitio indicó que aún se recibe basura del estado de México.