df@eluniversal.com.mxUna colección de tambores sonó mientras la Marabunta hacía su aparición. Niños y jóvenes descendieron de una camioneta; entre risas y brincos hacían música y arrancaban sonrisas de quienes poco a poco empezaban a reunirse en el foro Cristina Payán de la colonia Nueva Atzacoalco, en la delegación Gustavo A. Madero.
Fue el tercer sábado de actividades lúdicas, manualidades, papiroflexia, decorado, pintura y atención médica y sicológica, por parte de la Facultad de Psicología de la UNAM en la zona donde hace un mes murieron 12 personas en la discoteca New’s Divine.
Ayer, el gobierno de la ciudad, a través de la Secretaría de Desarrollo Social y la de Salud, tuvo un acercamiento con los colectivos Marabunta y Cauce Ciudadano, quienes desde hace dos sábados empezaron la recuperación de espacios de recreación de las colonias aledañas a la Nueva Atzacoalco, dentro del proyecto Alivian-arte. “Este espacio estaba subutilizado, no se le daba difusión y la intención es retomar los espacios públicos para la comunidad”, explicó Grisel Serrano, integrante de Cauce Ciudadano, sobre el foro Cristina Payán, cuyo acceso lo dificulta el cruce vial donde microbuses no respetan a peatones.
La campaña es un juego de palabras y busca infundir en la comunidad la confianza de que “la vida sigue” y “encauzar el coraje y la depresión” hacia actividades recreativas y culturales.
“Música, risas y tambores significan que hay fiesta, no todo es tristeza”, dice Mario Enrique, de 19 años, integrante de Marabunta, asociación originaria de la colonia Gabriel Hernández.
Alivian-arte consiste en dar escapatoria a esa “necesidad de catársis” que sienten las víctimas terciarias de lo ocurrido en la comunidad, argumenta Miguel Barrera, líder de Marabunta.
“Está dirigido a los niños, mamás y papás que no alcanzan a comprender qué pasó, pero que son bombardeados por los mensajes de los medios de comunicación y la difusión de las imágenes de la tragedia”, agrega Carlos Cruz, organizador de Cauce Ciudadano.
“La gente se encuentra enojada, triste, quiere curarse del dolor y lo más interesante es que buscamos que jóvenes ayuden a otros jóvenes”, añadió.
Tienen planeado asistir a diversos puntos de las colonias durante los fines de semana de los próximos nueve meses, en los cuales “navegarán” a bordo del Barco Pirata, un vehículo con música que recorrerá calles para atraer a los jóvenes por las noches e inculcarles un sentido de identidad.
De manera paralela, empleados del gobierno remozaron largos tramos del camellón de Eduardo Molina. Cortaron el pasto, pintaron banquetas, podaron árboles y sembraron otros para darle una nueva cara a los alrededores de la famosa New’s Divine.