Eran las 16 horas del pasado 20 de junio, cuando Guillermo Zayas González, coordinador de la Unipol en Gustavo A. Madero, llamó por teléfono a las autoridades de esa demarcación para avisar sobre un operativo. El blanco del dispositivo era la discoteca New´s Divine.
A las 15:45 partió del Sector Aragón, un convoy de 18 vehículos en los que viajaban 216 servidores públicos: ministerios públicos, judiciales, verificadores y preventivos, algunos con armas largas. En la tardeada, los chavos bailaban despreocupados, mientras la discoteca era rodeada por uniformados y otros ingresaban al establecimiento, colocándose en las escaleras y zona de baños.
Personal de la delegación buscó al dueño del establecimiento, Alfredo Maya, mientras se quitaba la música y prendían las luces blancas.
Un hecho causó el primer sobresalto, cuando un policía notó que allí estaba un joven al que presuntamente había asaltado. Se inició un pleito en que el agente fue desarmado y un compañero fue en su ayuda. “Vamos a desalojar el lugar. Así lo marca el operativo”, dijo el dueño, Alfredo Maya.
A las 18:20 cuando subieron a los primeros chicos a un camión de granaderos.
Cuando otro camión, de la RTP, también se llenó, preventivos bloquearon la salida pues una voz dio la orden de ya no dejar salir a nadie.
Era tal la situación que por la compresión de los cuerpos, los pies de varios dejaron de tocar el piso. Las súplicas y llantos no conmovieron a los policías y 12 personas murieron por asfixia o aplastadas.
Al ver lo que habían ocasionado, la mayoría de los policías huyó del lugar.
De las 18:40 a las 22:30 horas, los jóvenes permanecieron en los sectores Pradera o Aragón, donde llegaron custodiados por casi 40 patrullas de diversos sectores de la ciudad.
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal cuenta con algunos testimonios que refieren que una chica fue violada, y luego, de manera anónima, por teléfono, una voz de mujer dijo que ese día fue abusada sexualmente en un sector policial.