df@eluniversal.com.mx“Aún siguen esas famosísimas competencias de las chavitas de las prepas que asisten para la que quede totalmente desnuda, bailando sobre la barra, se gana su cubetota de cerveza. Eso sí, ahí no puedes grabar nada con tu cel, porque te sacan a la calle”, comenta sobre El Galaxy un internauta en un foro sobre antros organizado por EL UNIVERSAL.
En el espacio destinado para recibir opiniones respecto a “¿Cuántos antros hay cerca de tu casa? ¿A cuáles asistes? Si no vas al antro, ¿cómo te diviertes?”, los comentarios fueron diversos y contrapuestos.
Desde los que platican sus experiencias, como quienes se quejan de ellos, proponen reforzar los valores inculcados en casa y practicar deportes, leer y recrearse con actividades culturales. También hay quienes reconocen que los antros no sólo son centros de vicio, sino un lugar para “ir a bailar, liberar el estrés de la semana y adquirir nuevas experiencias”.
Sin embargo, un cibernauta que firmó como “Óscar” opinó que ir a antros es casi una actividad masoquista por las afrentas con valets parking, cadeneros y meseros. Y recreó una típica escena: “El valet parking maltrata tu auto, resguarda tu vehículo en un estacionamiento o sobre alguna banqueta. En la entrada, los cadeneros controlan tu acceso, eres susceptible de ser víctima de discriminación”.
El internauta agregó en otro comentario que “una vez liquidado tu consumo, el mesero pide una excesiva propina, llegas a la salida donde el cadenero también te exige propina. Y para rematar, el valet también exige la suya. No sé por qué nos tratan mal y regresamos la próxima semana”.
Además, algunos lectores señalan los antros que, a su parecer, incurren en faltas o son desagradables: “En el Castillo del Abuelo, antes había un ambiente, pero de un tiempo para acá ya no hay mucho que ver, el ambiente es aburrido y lo peor de todo son los tipos de la entrada”. “Los lugares que suelo frecuentar son feos e insalubres pero la cerveza es barata”, reconoce alguien más.
E incluso hay los que no aceptan este tipo de recreación: “Se les vende a los jóvenes que ir a estos sitios es lo que normalmente hacen los muchachos. ¡Qué tontería! Son lugares malolientes, de los que los asistentes salen con una sensación de vacío y soledad existencial. En estos lugares todo es violencia, drogas, sida y embarazos no deseados. Jóvenes no se dejen engañar”, exponen los participantes.