df@eluniversal.com.mxEl deporte no sustituye ni a la música ni al baile, para eso existen sitios específicos. Sin embargo, la proliferación de giros negros en el DF es uno de los factores que acerca el alcohol a los jóvenes y refleja una errónea distribución espacial de la ciudad, afirma el sociólogo, Emilio Duahu.
“Este tipo de lugares existen en todas partes, para jóvenes y para no tan jóvenes. El problema es cómo están administrados y regulados, cómo las mafias que organizan el negocio están en connivencia con determinadas áreas del gobierno”, explica el también urbanista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
“No creo que debamos centrar el problema del alcohol en que no hay alternativas de recreación para la juventud. Si bien hay un problema de espacios públicos en las ciudades, éstos no cumplen las mismas funciones que los lugares para escuchar música e ir a bailar”, agrega el especialista.
Y propone una opción: “Los lugares a donde acuden los mayores de 18 años y en los que se permite la venta de alcohol, deben estar bien reglamentada. “Pero ¿cuáles son las alternativas de diversión y recreativas para los menores de edad? Deben regularse lugares donde puedan ir los adolescentes en condiciones definidas con seguridad”, enfatiza.
Espacio urbano
En términos urbanísticos, la concentración de los giros de alto impacto genera saturación. “Más allá de la reglamentación, hay arreglos entre funcionarios y empresarios”, afirma Emilio Duahu, el urbanista de la UAM. Esto ocurre porque un área con comercio en avenidas es más propicia para la instalación de estos sitios. La concurrencia llama al público. Además el problema de la ubicación está en “cómo la gente concibe salir a divertirse y movilizarse en la ciudad, explica.
Así, una zona se consagra a una cosa y se induce a la expulsión de otras actividades y usos. El que vive allí termina cansándose y yéndose. “Es un problema de equilibrio de actividades en la ciudad. Falta una política de mejor distribución”, reclama Duahu.
Agrega, además, que el parque en las nuevas zonas urbanas ni siquiera está pensado. Se está perdiendo a la ciudad como dimensión pública. Ya no se piensa en el uso del espacio público; sólo en centros comerciales y áreas verdes, pero ¿qué es un área verde, para qué sirve una cosa plana, que no está pensada como un lugar de encuentro?, cuestiona.