“Soy Christian Sánchez Olvera, tengo 16 años de edad y no me acuerdo de lo que sucedió”.
Tras 18 días de hospitalización, 10 de ellos en coma, el adolescente víctima del tumulto en el New’s Divine, regresó a su casa, en la colonia Martín Carrera, y se recupera lentamente. Aún le cuesta un poco hablar por la parálisis que sufrió. Reconoce a todos y sabe dónde está, pero de la tragedia no logra recordar cómo pasó.
Su abuela, Elena Olvera, comentó: “Cuando despertó, lo primero en que pensó fue en sus tenis y su chamarra nuevos que perdió después que ingresó al hospital, pues le había costado mucho esfuerzo comprarlos”.
Catterin, su hermana de 18 años, le salvó la vida y lo relató a EL UNIVERSAL.
“Estábamos los dos juntos. Nos divertíamos, apagaron la música y pidieron que nos calmáramos, que era un operativo. Vi a los policías que se había acercado a la cabina del DJ”. Minutos más tarde bajó las escaleras hacia la pista y fue cuando se percató que los policías agredían a los demás.
“Entre los empujones perdí a mi hermano de vista, sentí desesperación. Cuando nos sacaron, me paré para buscarlo. Un policía se acercó y me golpeó el pecho, y me caí”.
Tomada de la mano de Christian, Catterin contuvo las lágrimas durante la narración.
“Se me acercó otro policía y le grité que me ayudara a encontrar a mi hermano y muy burlón dijo: ‘A lo mejor es uno de esos tantos tirados’. Y sí, era uno de ellos. Encontré a mi hermano tirado sobre la banqueta... me recargué en su pecho, todavía latía su corazón”.
Con la ayuda de sus amigos abordó un taxi y lo llevó al hospital. “Lo llevaba en mis piernas, iba con los ojos en blanco, con la boca y la nariz sangradas, le hablaba para que reaccionara, pero él no despertó”. El traslado al hospital La Villa le salvó la vida. Catterin resultó con un esguince en un tobillo y con el tórax desviado por los golpes. Él volvió de la oscuridad.