fernando.martinez@eluniversal.com.mxCada vez que mira a Gema, no puede aguantar y se pone a llorar.
Su rostro idéntico al de su gemela evoca el espíritu de Ereri, fallecida durante el tumulto del 20 de junio en la disco New’s Divine.
“Es una pena que me va a durar muchos años”, expresó Salvador, de 71 años, luego de lamentar la pérdida de una de sus hijas.
Tenía 29 años y Ereri dejó un par de hijos varones: Irán Fernando, de 11, y Damián Jerusi, de siete, cuya custodia quedará en manos de Gema, su tía y nueva mamá.
“Ahora ya voy a tener cuatro hijos... yo tengo dos mujercitas”, aclaró tras afirmar que nada les va a faltar.
El padre de Ereri, su hermana y sus hijos no han podido con la pena de su ausencia y por ello acuden al Centro de Atención de Víctimas del Delito de la Procuraduría capitalina.
Han aceptado la ayuda sicológica y las terapias que la autoridad les ha ofrecido, además de la indemnización pendiente para la manutención de los niños.
Gema explicó que a principios de la semana pasada, ella y su papá acudieron a una primera terapia; en una segunda etapa acudieron los pequeños; y la próxima será esta semana.
Los menores se quedan en la casa del abuelo y su tía Gema, pues no saben dónde está su papá, que los abandonó hace siete años.
“Ellos se quedan con nosotros, vivimos en la colonia Nueva Atzacoalco, muy cerca de la que era su casa... cuando llegamos a ir, los niños no paran de relacionar todas las cosas con el recuerdo de su mamá, ‘mi mamacita esto’, ‘mi mamacita lo otro’, ¡es muy triste!”, comentó Gema.
Explicó que pese a su infancia, saben qué ocurrió y que su mamá no va a regresar.
Ereri pereció asfixiada durante el operativo de la Unipol en la disco New’s Divine, donde trabajaba como personal de seguridad.