fernando.martinez@eluniversal.com.mxNo pueden olvidar la frustación de no poder responder a los golpes que la policía les propinó, tampoco que los humillaran al tratarlos como delincuentes y drogadictos.
Algunos jóvenes que fueron desalojados de la disco New’s Divine, el 20 de junio pasado, durante un operativo que propvocó la muerte de 12 personas, no pueden dormir tranquilos.
Muchos de los adolescentes que presenciaron los instantes previos al trágico tumulto, hasta ahora no han recibido atención sicológica, pues el apoyo se ha concentrado, principalmente en familias de las víctimas.
Maricela Franco se encuentra preocupada porque su hijo Bogard Castillo, “tiene mucho coraje y recelo contra los policías que le pegaron. Aún siente impotencia y frustación porque no pudo desquitarse”.
A él, a sus 15 años, lo trataron como delincuente y lo subieron al camión para llevárselo detenido, cuando sólo se había ido a bailar y eso “aún no se lo puede explicar”, comentó su mamá.
María de Lourdes Torres tiene dos hijos, quienes estuvieron en el New´s Divine; uno de ellos, Miguel Ángel, de 16 años, todavía tiene que acudir a la Procuraduría a identificar a los policías que lo agredieron y que le robaron su celular y su cartera.
“No ha podido ir porque tiene clases en el Conalep”, explicó su mamá, quien mencionó que al muchacho lo embarga un sentimiento de enojo y temor.
Su otra hija, María Juliana de 21 años, a quien patearon durante el operativo, no sabe a dónde acudir para ser atendida e interponer su inconformidad, pues no puede creer que las cosas simplemente se queden así.
Elizabeth Alejandra de 15 años, optó por irse unos días con su tía a Texcoco con la finalidad de tratar de olvidar los tortuosos momentos cuando era apretujada por los chavos en el antro de la Nueva Atzacoalco.