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En los próximos años los trastornos mentales ocuparán los primeros sitios entre los padecimientos de la población, incluso por arriba de las enfermedades cardiovasculares que hoy son la primera causa de muerte de los mexicanos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el 2020 los trastornos neurológicos más comunes serán la depresión, así como los derivados del uso de sustancias sicoactivas, la esquizofrenia, la epilepsia, el Alzheimer, el retraso mental y los trastornos de la infancia y la adolescencia.
En México, el único hospital que da atención a este sector de la población es el Siquiátrico Infantil Dr. Juan N. Navarro, ahí se atienden padecimientos cada vez más frecuentes entre los menores como el Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), autismo, depresión e incluso menores con tendencias suicidas.
Araceli Vidal, sicóloga de este hospital, recordó el caso de un niño de cuatro años que se lanzó desde un tercer piso porque sus padres se encontraban en proceso de separación.
En materia de salud mental infantil y adolescente, la sicóloga Verónica Pérez Barrón, del Hospital Psiquiátrico, reconoció la falta de espacios para la atención de estos temas.
Señaló que las unidades médicas se enfocan en la salud física y dejan de lado la mental.
De acuerdo con el organismo mundial de la salud, el equilibrio mental incluye bienestar subjetivo de las personas, la autonomía, la competencia, la dependencia hacia otra gente y las capacidades intelectuales y emocionales.
Además, de que los factores asociados a la prevalencia, la aparición y evolución de los trastornos mentales y conductuales son la pobreza, el sexo, la edad, las enfermedades físicas graves y el entorno sociofamiliar.
Por ello, María de la Luz Gutiérrez Martínez, psicopedagoga del Psiquiátrico Infantil señaló que la salud mental es responsabilidad de tres actores principales: gobierno, sociedad y familia. El primero debe garantizar la creación de políticas públicas que permitan el desarrollo de las capacidades de las personas y espacios educativos para aquellos que necesitan atención especial.
Consideró que la familia es la responsable de identificar esos problemas y buscar la ayuda de un especialista, y el papel de la sociedad es permitir la integración de todas las personas, incluso aquellas que padecen algún trastorno mental, “sin que sean señalados”.
Los estigmas alrededor de las personas con enfermedades mentales en ocasiones agravan sus padecimientos debido a que al sentirse señalados se rompe su estabilidad emocional, explicó Iris Taboada, “ir al siquiátrico no es sinónimo de estar loco”.
Rodrigo, ganó la Olimpiada del Conocimiento hace dos años, y acude desde hace seis a terapias al Psiquiátrico Infantil.
En ese lugar él no se siente fuera de lugar, no es discriminado y se identifica con los chavos de su edad que también reciben tratamiento sicológico.