fernando.martinez@eluniversal.com.mxerika.perez@eluniversal.com.mx
Miles de automovilistas esperaron hasta media hora en un tramo que comúnmente les lleva entre cinco y 10 minutos recorrer.
La aparición de vendedores de tarjetas telefónicas, cigarros y golosinas en los carriles de alta velocidad del Circuito Interior Río Churubusco presagió el cierre a la circulación para los conductores que iban del oriente al poniente, por la construcción de un puente vial.
La fila de carros alcanzó por momentos dos kilómetros de longitud, del cruce de Circuito con México-Coyoacán, a la Alberca Olímpica y hasta Tlalpan.
Desesperados, los automovilistas aprovecharon el tiempo “muerto” para leer el periódico, tomar café, revisar documentos, maquillarse, fumar y usar el teléfono.
Ayer, inició la construcción del puente vehicular que sobre Río Churubusco librará el cruce con la avenida México-Coyoacán. Pese a la falta de señalización, el tránsito no generó un conflicto vial como el que se esperaba, pues en las primeras horas de ayer las autoridades de Vialidad y la constructora Grupo INDI resolvieron mantener abierto uno de los tres carriles centrales, además de los dos laterales. Estuvo abierto hasta las 11:30. y después se cerró definitivamente.
La señora María conducía su vocho rojo y reconoció que, aunque sabía del cierre, decidió tomar la misma ruta. Sin embargo, se dio cuenta que tendrá que buscar un nuevo camino.
“Hay que buscar otras vías, porque de por sí siempre está muy congestionado”, expresó Francisco Aragón chofer de un Chevy gris.
En tanto, en la zona oriente del Circuito las obras de reencarpetamiento se han extendido, ocasionando largas filas en el tramo de Viaducto a Oceanía. Aunque ya se preciben avances, persisten los cortes que provocan que tramos que pueden recorrerse en cinco minutos, se prolonguen hasta 20 minutos. Los trabajos se extendieron la semana pasada y afectan de Eduardo Molina al Aeropuerto.