monica.archundia@eluniversal.com.mxUriel podría estar incorporado en una escuela regular, pero a sus cuatro años la única alternativa que tiene es el Centro de Transformación Educativa (CTE) San Ignacio de Loyola, en la delegación Tláhuac.
No ha podido acudir a un kínder oficial por falta de recursos y vive en la zona rural de la demarcación junto con sus abuelos, quienes se convirtieron en sus tutores cuando lo abandonó su madre.
Antonia Chantaca, de 67 años, y su esposo no trabajan; viven de la caridad de sus hijos y no pueden pagar los 10 pesos que cobra por viaje el escaso transporte que llega hasta este alejado pueblo, para llevar a Uriel a la escuela más cercana, a 30 minutos.
San Ignacio de Loyola es uno de los pueblos más marginados de San Andrés Míxquic, localidad en la que 2.8% de los niños de cinco años no asiste a la escuela, igual que 5% de los que tienen entre seis y 14 años.
El grado de analfabetismo de personas de 15 años —y más en San Andrés Míxquic— es de 4%; además, 14% de la población en ese rango de edad no ha concluido sus estudios de primaria y 24% los de secundaria.
Por ello, en San Ignacio de Loyola, en una casa prestada por la comunidad, la Secretaría de Educación del DF instaló desde hace tres meses el CTE al que acuden en promedio 20 personas con distintas características: discapacidades, analfabetismo, ser madres, adultos mayores o rebasar la edad límite para ingresar al sistema regular.
Todas ellas tienen un denominador común: la exclusión educativa, que en la ciudad de México abarca a 3 millones de personas.
San Antonio Tecómitl es una zona de alta marginación de Milpa Alta, en la que 3.7% de la población con 15 años o más es analfabeta, y 2% de sus habitantes tiene alguna discapacidad.
Por eso se decidió instalar ahí, en el patio de una casa particular, un CTE al que asisten ocho personas, algunas con discapacidad, así como niños que en edad de cursar la secundaria se han quedado sin opciones para ingresar ya sea por falta de cupo o porque deben trabajar.
Al concluir el primer grado de secundaria, Stefany Ramírez dejó la escuela para suplir la ausencia de su madre en casa y cuidar a su hermana menor. Ahora el CTE, con sus métodos y horarios flexibles, es su centro escolar de nueve de la mañana a dos de la tarde.
En el DF se han instalado 20 CTE, y este año se planea formar 80 más en las comunidades, pero también se invertirán 156 millones de pesos en la construcción de seis grandes centros para Coyoacán, Milpa Alta, Iztacalco, Tláhuac, Cuajimalpa y Cuauhtémoc, según Áxel Didriksson, secretario de Educación del Distrito Federal.