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‘Agoniza’ el Nevado de Toluca

Tras años de tala y descuidos, el volcán Xinantécatl sufre un grave deterioro que amenaza al centro del país, indican expertos
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MA. TERESA MONTAÑO
El Universal
Domingo 11 de mayo de 2008

df@eluniversal.com.mx

ZINACANTEPEC, Méx. — Viejo, enfermo y deforestado en casi su totalidad, el parque nacional Nevado de Toluca agoniza.

Los especialistas auguran que el daño es tan grave que podría convertirse en el desastre ecológico más grande del centro del país y con repercusiones inimaginables para más de 20 millones de habitantes del valle de México, Toluca y Distrito Federal.

Convulsionado por el saqueo sistemático de sus bosques, el pastoreo ilegal de miles de cabezas de ganado en sus faldas, plagas, incendios, cambios de uso de suelo, la agricultura —también ilícita— y toneladas de basura abandonadas en sus cañadas y lechos, el volcán Xinantécatl comienza a dar señales alarmantes de su grave estado de salud como la desaparición total de una de las lagunas de su cráter y la “disipación” de sus legendarias nieves en la cima, que hoy ya son historia.

Un diagnóstico realizado por especialistas del Centro de Investigación en Ciencias Agropecuarias (CICA), reveló que como consecuencia del envejecimiento del bosque, la tala inmoderada, las plagas, los incendios y en menor medida la erosión causada por la agricultura, el Nevado de Toluca —único en el mundo que cuenta con un cráter al que se puede llegar por carretera—, disminuye cada día su capacidad de captación de carbono (C) y por el contrario, lo emite.

Esta distorsión que muestran los enfermos bosques que quedan a las faldas del volcán contribuye “al calentamiento global”, advirtió el investigador Carlos González Esquivel.

Según datos obtenidos en la investigación que llevó a cabo el CICA, el bosque del Xinantécatl “en lugar de proporcionar el servicio ambiental que requiere la población, contribuye al problema”.

El estudio reveló que mientras en el año 2000 la entidad mexiquense contaba con alrededor de 600 mil hectáreas de bosque templados y un total de carbono almacenado en la biomasa aérea de poco más de 77 millones de miligramos; según estimaciones, la entidad podría perder para el 2010, cerca de tres millones de miligramos de carbono como resultado de la deforestación y el deterioro de los bosques.

El informe señala que si bien los bosques proporcionan gran cantidad de bienes como madera, resina, plantas comestibles y animales de caza, también brindan múltiples servicios ambientales ya que mantienen la calidad del aire y el agua; contribuyen en la formación de suelo, así como en el mantenimiento de su fertilidad.

Al desaparecer el elemento vital que “regula” todos estos procesos —los bosques— la situación se agrava y coloca al valle de Toluca y al propio centro del país en shock, ya que las áreas arbóreas del nevado influyen en la regulación de los procesos hidrológicos, en el control de inundaciones y la erosión tanto del valle de Toluca como de la Zona Metropolitana del valle de México, donde el impacto de este ecocidio podría ser desastroso.

Decreto

En 1936 el Nevado de Toluca fue declarado, con sus 54 mil hectáreas arboladas, como parque nacional, no obstante su estatus, el Xinantécatl, tras 30 años de tala intensiva, a la fecha no conserva más de 17 mil hectáreas de bosques ralos y enfermos. Alrededor del Nevado están asentadas 60 comunidades cuyos habitantes son los dueños de los bosques.

Esta situación “legal” ha impedido que todos los intentos por preservar y acrecentar el equilibrio ecológico de la zona fracasen, ya que las poblaciones aledañas sobreviven de la ganadería, la agricultura y la renta de sus propias tierras para otras actividades como el pastoreo, instalación de todo tipo de negocios y hasta tiraderos de autos viejos y basura.

El gran negocio de la zona es el pastoreo de ovejas para la pujante industria barbacollera que abunda en la región.

Un rápido recorrido por las carreteras que confluyen en el Nevado da cuenta de esta situación. Un censo del año 2000 arrojó que para entonces ya habitaban 1.5 millones de personas alrededor del Xinantécatl, lo que se ha traducido en severas presiones para la salud del coloso; sin contar que dentro del polígono decretado como “zona protegida” se estima que habitan unas 10 mil personas.

Además del negocio de la renta de tierras para el pastoreo y para usarlas como tiraderos de desechos, se tienen detectadas 300 minas de materiales pétreos que operan sin mayor problema en las faldas del Nevado.

Miguel Mandujano Álvarez, asesor de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conam), quien realiza los primeros estudios para que se introduzcan cambios legales en el decreto del Nevado y puedan realizarse proyectos de sustentabilidad que involucren a la población, admitió que el Xinantécatl está tan enfermo que requiere con urgencia de una “terapia intensiva”.

Rechazó la idea de que el Nevado esté agonizando, aunque admitió la problemática del paciente al presentar severas alteraciones que incluyen afluentes que se utilizan como vertederos y drenajes de aguas negras, así como la presencia sin control de enormes cantidades de desechos peligrosos, principalmente empaques de fertilizantes abandonados por doquier y basura doméstica amontonada por todos lados.

También en la zona las especies nativas prácticamente se han extinguido. El gato de monte, el venado cola blanca, los armadillos y el guajolote de monte forman parte de los mitos que acompañaban a los glaciares casi permanentes —hasta hace 30 años— en la cima del parque.



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