edith.martinez@eluniversal.com.mxLa cantidad de vehículos en la ciudad la tienen sofocada y hacen insuficiente la infraestructura vial.
Se calcula que en el Distrito Federal circulan 3 millones 700 mil automóviles, y van en aumento con la incorporación de 200 mil carros nuevos al año.
Esto provoca que el tránsito lento de los vehículos que convierte las principales vialidades en grandes estacionamientos, sea una escena cotidiana.
Las vialidades nunca crecerán tan rápido como el número de autos. En los últimos cinco años las calles y avenidas aumentaron 16%, mientras que los carros lo hicieron en 40%. A este paso, para el año 2020 habrá 6.8 millones de vehículos en las calles.
Bernardo Baranda Sepúlveda, director general para México del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), consideró que esta situación repercute en la calidad de vida de los capitalinos, sumiéndolos en continuo estrés.
En la capital, 80% del espacio urbano está dedicado a los vehículos particulares, que representan sólo 20% del total de viajes, por lo que “construir más vialidades en la ciudad, además de hacerla más fea y menos humana, es como echarle gasolina al fuego”.
Explicó que en las “horas pico” la velocidad de los autos alcanza 12 kilómetros por hora, y si se considera que los viajes son menores a seis kilómetros, recorrer esa distancia lleva 30 minutos.
Ante esta situación donde la movilidad urbana está seriamente afectada, Baranda Sepúlveda cuestionó si es que se está construyendo una ciudad exclusiva para los autos, ya que se privilegian las obras viales como segundos pisos y túneles por encima de infraestructura peatonal.
Tan sólo en 2007 el presupuesto destinado para construcción y mantenimiento de puentes y banquetes fue de poco más de 309 millones de pesos, mientras que la partida para vialidades fue de más de 2 mil 580 millones de pesos.
Soluciones
Bernardo Baranda comentó seis estrategias clave elaboradas por organizaciones ambientalistas como el ITDP, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Presencia Ciudadana, entre otras, para contribuir a la movilidad.
En primer término está la implementación de transporte público de calidad para la toda la zona metropolitana con tecnologías más limpias.
Además de impulsar la modernización de los vehículos de carga, moderar el uso del automóvil e incentivar a la sociedad para convertirse en una metrópoli que camina.
Señaló que los nuevos desarrollos de vivienda deben integrar transporte colectivo y todos los servicios cerca de los complejos habitacionales, para disminuir la longitud de los viajes y el “tiempo muerto” que se vive en el camión.
Para aumentar la movilidad ciudadana no es necesario crear grandes obras sino redefinir las prioridades, afirmó.