ella.grajeda@eluniversal.com.mxJuan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM, reconoció que el modelo político —y no sólo el económico— está fallando en el país, por lo que llamó a dejar atrás las descalificaciones que pretenden denigrar a aquellos que sostienen puntos de vista diferentes.
“Podríamos decir que hemos asistido a un espectáculo en el que ha reaparecido una troupe de acróbatas, saltimbanquis, contorsionistas, trapecistas, amazonas, magos, payasos, prestidigitadores y, claro, domadores.
“Transitamos, pues, entre piruetas de cuerda floja, coléricas denuncias y golpes de pecho de santurrones. Ni unos ni otros le ayudan a la democracia, sobre todo si la entendemos como una verdadera cultura, una forma de coexistencia respetuosa entre la crítica, el disenso y la oposición.”
El propósito ahora, dijo, no puede ser otro que recuperar el diálogo con quien lo pida, abierto, tolerante, capaz de preguntar y escuchar como el único camino que tenemos a nuestro alcance para avanzar.
Luego de recibir la Medalla al Mérito Ciudadano por parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) por su destacada labor al frente de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente aceptó que los mexicanos tenemos una frágil democracia que se expresa a través de la intolerancia como expresión de una voluntad hegemónica y el autoritarismo que pretende excluir a quienes representan la oposición y reducirla hasta la insignificancia.
Ante las miradas atentas de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF; el empresario Carlos Slim; Édgar Elías Azar, presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF (TSJDF), de directores de institutos y facultades de la UNAM, ex rectores de la máxima casa de estudios, políticos, así como del licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, y Juan Francisco Ealy Jr, Director General de esta casa editorial, quienes asistieron al recinto legislativo, también subrayó que el gran problema del país es la educación.
Nadie perdía detalle de este mensaje, sobre todo cuando consideró que frente a las descalificaciones que proliferan ante el menor atisbo de disenso, surgen algunas voces sensatas, sobre todo las que emanan de la ciudadanía; reflexiones agudas por el análisis riguroso en que se sustentan y a un tiempo graves, por los peligrosos de los que nos alertan.