df@eluniversal.com.mxECATEPEC, Méx.— Los más de 3.5 millones de automotores que circulan en el valle de México y las industrias emiten diariamente a la atmósfera cerca de 14 mil toneladas de gases tóxicos, lo que ha aumentado el número de muertes por la exposición prolongada a la contaminación, reveló un estudio del Instituto Politécnico Nacional.
Pedro Lina Manjarrez, investigador del IPN, indicó que anualmente se registran 35 mil muertes de residentes de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) por esa causa.
El especialista manifestó que la contaminación se incrementa por la falta de un manejo adecuado de los desechos sólidos.
Se generan, dijo, 19 mil 850 toneladas diarias de basura —de las cuales la mitad son depositadas al aire libre, contaminando suelos y aguas— y más de 3 mil toneladas de residuos peligrosos, 80 % de los cuales son arrojados a la red de drenaje y abandonados a cielo abierto.
El investigador del consideró que ante la problemática que se presenta, las políticas urbanas no toman lo mejor de la ciencia y la tecnología para restaurar y mantener el medio ambiente.
“A esto se añade la ausencia del apego al respeto del derecho al medio ambiente, en el sentido del derecho a conocer el impacto de la composición, tratamiento y efectos de los desechos que produce la metrópoli”.
Por ejemplo, expresó Lina Manjarrez, la composición predominante de la basura, por papel y plásticos, resultantes de las diversas actividades que hacen posible la vida urbana, como el comercio, las escuelas, mercados, hospitales, centros recreativos y otras instituciones.
De hecho, señaló, se tiran diariamente enormes cantidades de residuos sólidos, generados por la basura de los domicilios (48% del volumen total), comercios, servicios especiales y áreas públicas (52%).
Explicó que particularmente para la ZMVM, la generación de basura se reparte en 40% orgánico, 20% papel y cartón, 8% vidrio, y el resto se compone de plástico, lámina, aluminio, loza, madera, cuero, trapo y chácharas.
Por ello, recomendó, es conveniente invitar a los actores sociales a que se involucren con las políticas urbanas para hacer del medio ambiente una presencia social-ecológica.
Es la propia sociedad, puntualizó, quien debe concebir y vigilar que se apliquen las acciones para conservar y renovar el medio ambiente; para hacer de la ZMVM un lugar digno de habitar para la actual y las futuras generaciones. Lo ideal, sugirió Pedro Lina, es que el nivel de desarrollo urbano pudiera medirse a través de la forma e intensidad en que se combate la contaminación.