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Sin protección bajo el rayo del sol

Sin protección bajo el rayo del solSin protección bajo el rayo del sol
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Claudia Bolaños
El Universal
Jueves 10 de abril de 2008

claudia.bolanos@eluniversal.com.mx

Don Severo, de 72 años, y los hermanos Edwin y Ludwin, de 15, comparten la misma necesidad de trabajar en la calle, donde pasan varias horas a pleno rayo de sol.

Al primero, el astro rey le provoca un salpullido en sus brazos, que en estos últimos días lucen más rojos y con la piel quemada.

Su trabajo —desde hace un año es despachador— consiste en recibir a los usuarios, asignarles un vehículo de alquiler y apuntar su destino; para ello sólo se le asignó un cuaderno donde lleva la bitácora de viajes y una silla de fierro que ubica a plena intemperie.

“Esa es mi silla, tóquela para que vea cómo está hirviendo, está como para freír un huevo”.

Frente a ese sitio de taxis ubicado en el cruce de Reforma y Juárez, los cuates Edwin y Ludwin corren tras los autos para limpiarles el parabrisas a cambio de alguna moneda.

En pleno crecimiento, estos hermanos no se quejan de las quemaduras que les ocasiona esta temporada de primavera, la más calurosa de los últimos 100 años. Sin siquiera una gorra, su rostro queda completamente a la exposición de los rayos solares por lo menos seis horas diarias.

“Yo sí me pongo una crema especial, de esas que tienen coco y que se usan las playas”, dice Edwin, pero su piel luce tostada y roja.

También entre los vehículos que esperan el cambio de la luz roja del semáforo, Alberto vende desde hace seis años tarjetas de tiempo-aire para teléfonos celulares. Él es más precavido y diario usa un bloqueador solar, pero sólo se lo pone una vez, además de usar una gorra.

Aun así, dice que a últimas fechas, sobre todo en las noches, a veces le arde la piel.

“Empiezo a trabajar a las siete de la mañana, pero de las tres y media de la tarde a las cinco me voy un rato a mi casa a comer y descansar. Luego regreso para trabajar otro poquito”.

En la misma zona, Fabián Santiago vende agua embotellada desde hace dos meses, por lo que todavía resiente en demasía el calor.

Uno de los trabajos donde el bochorno es mayor, es el de taxista, pues al interior de los autos se concentra más la temperatura. Fermín Alcaraz dice que en estos días sienten más molestia porque está obligado a usar pantalón de vestir, camisa blanca y corbata.

“Tengo un brazo más quemado, el que está del lado de la ventanilla; por eso trato de cubrirlo con una franela y tomar más agua”.



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