fernando.martinez@eluniversal.com.mxPropietarios de cibercafés han decidido tomar sus propias precauciones ante el creciente número de asaltos con violencia a sus negocios, y tras darse cuenta que para las autoridades policiacas, no son más que “incidentes” que forman parte de las estadísticas del robo a negocio.
Las opciones van desde enrejar sus locales, empotrar sus equipos, y controlar con credenciales el acceso de los clientes, hasta instalar cámaras de video y mantener contacto por messenger con otros establecimientos para alertarse en caso de ser necesario. Otros de plano decidieron mejor cerrar su negocio.
Como el café internet es su fuente de ingresos familiar, un matrimonio que tiene su negocio en la delegación Gustavo A. Madero —y que por seguridad no se revelan sus nombres ni dirección— optó por tomar sus propias precauciones ante los asaltantes.
En marzo de 2007, abrieron su cibercafé y en un lapso de 10 meses fue asaltado dos veces; los delincuentes se llevaron dinero y despojaron de teléfonos celulares y otras pertenencias a sus clientes.
Los propietarios instalaron una cámara fotográfica y luego otra de video; cuentan con pruebas suficientes para identificar a los autores los atracos, aunque eso tampoco es garantía de que la policía cumpla con su deber.
“Tiempo después de que denunciamos, unos policías auxiliares detuvieron a uno de los sujetos que captamos en el video del segundo robo; inhalaba solventes en la calle, no lo remitieron al juez calificador porque estaba ausente y no les iban a dar lo de la puesta; de ahí sería detenido por los agentes judiciales, pero en su traslado a otro juzgado se les ‘desapareció’ y los policías nunca llegaron”, relató el dueño del café.
Luego de lo publicado por EL UNIVERSAL el 6 de marzo, sobre el incremento de robos con violencia a cibercafés, el afectado se puso contacto con este diario y entregó una copia de la filmación de uno de los atracos, ocurrido en diciembre.
Dedicado también a la colocación de videocámaras para seguridad, dijo que aunque no han servido como pruebas para detener a los criminales, la cámara sí ha inhibido otros intentos de asalto.
“Hace unos días un sujeto muy sospechoso se asomó al local y vimos que se percató de la cámara y luego de que había pasado varias veces, parece que se asustó y ya no regresó”, añadió.
En la misma colonia hay otros cuatro cibercafés; a tres también los asaltaron, uno de ellos cerró.
Jacobo, el dueño de otro café, ubicado también en GAM, reconoció que le vaciaron el negocio y lo dejaron sin computadoras y objetos de los cibernautas a plena luz del día. A sus clientes les pide que no tengan sus cosas de valor a la vista.
Relató que un amigo dedicado a lo mismo se opuso al atraco en la unidad CTM y fue acuchillado; los ladrones saquearon su internet mientras él se desangró.
Ambos afectados se conocen y han formado una red para cuidarse entre sí; encontraron en el chat una herramienta para comunicarse, mantenerse alerta y llamar a la policía en caso de un asalto.