erika.perez@eluniversal.com.mxA 45 metros de profundidad, los trabajadores de la empresa Lombardo ya comenzaron la reparación del emisor central, a la altura de la lumbrera cero, en el drenaje profundo.
Con cascos, tapabocas y botas de plástico, una decena de empleados descendió al corazón del drenaje profundo para rehabilitar el tubo de 6.5 metros de diámetro cuyos principales daños son las varillas expuestas y la corrosión en el concreto de las paredes.
Aún con aguas negras corriendo por el emisor central —debido a filtraciones—, se colocó una rampa que permite a los trabajadores moverse al interior del drenaje profundo.
Abajo ya hay maquinaria y material con lo que se repara el desagüe de la ciudad.
Ayer, empleados montaron un elevador que permtirá el ascenso y descenso más rápido, el lugar de la canastilla que habían utilizado y es el recurso que se ocupa en las otras lumbreras.
Con el plazo de terminar los trabajos antes de que empiece la temporada de lluvias —prevista para los primeros días de mayo—, los trabajos no pararan durante esta Semana Santa.
El secretario de Obras, Jorge Arganis, informó el lunes que las seis empresas ya trabajan en las 11 lumbreras y se espera que esta misma semana empiece a inyectarse el concreto lanzado sobre las paredes del tubo.
En un recorrido por la Lumbrera 1, ubicada en medio de la Unidad Habitacional El Tenayo, en el municipio de Tlalnepantla, estado de México, los trabajadores de la empresa Lombardo realizan maniobras para colocar el cableado eléctrico que les permita utilizar la maquinaria.
Mientras que personal del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), junto con especialistas en ingeniería de túneles, continúan las tareas de inspección técnica del emisor central desde el portal de salida, ubicado en Tula, Hidalgo.
Hasta ese lugar fueron trasladados los dos camiones todo terreno Unimog —aunque sólo uno se utiliza— para recorrer los 50 kilómetros del drenaje.
Trabajadores reconocieron que hay problemas para la conducción del vehículo porque el nivel del agua tapa las varillas que están expuestas y que provocaron que la semana pasada se poncharan dos llantas del Unimog.
Ante las dificultades para la inspección técnica, ingenieros del SACM decidieron cambiar la estrategia y realizar los trabajos de inspección y los de reparación de forma paralela para no retrasar la reparación.