sara.pantoja@eluniversal.com.mx“Ahí nomás los molesto si se recorren bien por el pasamanos en dos filas”, reiteraba por tercera ocasión el conductor a los pasajeros, aún cuando no quedaba ni un centímetro de sobra en el microbús.
“¡Bajaaaan!”, le gritaban los de atrás cuando intentaba arrancar y no vio por el retrovisor a una viejita a la que le faltaba un escalón para llegar al piso y estar a salvo del temeroso viaje urbano.
Dos cuadras más adelante, entre arrancones y frenadas intempestivas, además de varios timbrazos insistentes, el conductor gritaba: “¡Aquí no es parada!”.
El pasajero —alto, robusto, de traje negro, corbata azul y audífonos— le reviraba con gritos: “Ábreme idiota, órale, todavía te pones al pedo!”.
Ya calientito por los altercados verbales y un tanto más por el sol del mediodía, el conductor seguía al individuo con la unidad en movimiento y le lanzaba miradas amenazantes.
Estas escenas que a diario sucedían en los microbuses de la Ruta 1 que corría por Insurgentes Sur, son ya sólo recuerdos.
Desde el viernes pasado, la entrada en funcionamiento de las 10 estaciones adicionales de la línea 1 del Metrobús, marcó su fin. La avenida más larga del DF dejó de ser su propiedad.
Pronto, los más de 100 micros —con asientos rotos, chillidos de llantas, vidrios rayados, peluches en los retrovisores y motores estridentes— verán su última tuerca en los establecimientos donde la Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi) los llevará para su “chatarrización”.
Atrás también quedarán los arrancones, pisotones y hasta “arrimones” que mañana, tarde y noche sufrían los pasajeros.
Tampoco estará la estorbosa presencia de los ayudantes que cobraban el pasaje por las puertas de adelante y de atrás, y que a veces no regresaban el cambio.
Los crucifijos, estampitas de san Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe, junto con las figuras de la Santa Muerte, quedarán en cajas o en autos particulares.
Lo mismo sucederá con los discos compactos de reggaetón, salsa, cumbia y pasito duranguense, además de los de Juan Gabriel y Vicente Fernández que “amenizaban” el viaje de unos y torturaban los oídos de otros a todo volumen y a toda hora.
Ahora, las condiciones de viaje son otras en las nuevas unidades del Metrobús, donde las aglomeraciones de los primeros días de funcionamiento de ese transporte darán tregua en la Semana Santa, pero volverán apenas terminen las vacaciones.