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Los cambios en el plan original de inspección del emisor central, debido a problemas técnicos —como la ponchadura de llantas del carro Unimog—, no se contraponen ni obstaculizan los trabajos de reparación de las 11 lumbreras, aseguró Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM).
Al cumplirse dos semanas desde que se anunció el inicio de las labores de mantenimiento, estimó que se tiene un avance de 7%, y que se han inspeccionado 3.5 kilómetros de los 50 kilómetros que mide el emisor central.
El funcionario explicó que se han presentado problemas —sobre todo en la revisión del túnel— porque la intervención que realizan no tiene antecedentes, y se efectúa en el sistema de drenaje profundo más complejo del mundo.
“Era de esperarse, porque no podíamos pensar que íbamos a hacer un cambio tan fuerte en el régimen operativo del sistema de drenaje; que íbamos a cambiar el sistema de drenaje superficial; a cancelar el drenaje profundo, y que iba a ser sencillo”, argumentó.
Ramón Aguirre sostuvo que tienen hasta un mes para concluir la inspección técnica, pero lo que los mantiene ocupados son los trabajos de rehabilitación de las 11 lumbreras que presentan mayores daños.
EL UNIVERSAL publicó que se modificó la estrategia para la inspección técnica y ahora sólo se usará uno de los dos carros Unimog, situación que se suma a la serie de imprevistos, como el exceso de basura en el Gran Canal, que obstaculiza la entrada al emisor central.
Ayer, el director del SACM realizó una visita, junto con el subsecretario de la Comisión de Aguas del estado de México, Óscar Hernández, para constatar el inicio de trabajos de reparación en la lumbrera 5, ubicada en el municipio de Cuautitlán Izcalli, a cargo de la empresa La Peninsular.
Con esto ya son dos de las 11 lumbreras donde se comienzan trabajos al interior del drenaje profundo. La otra está es la lumbrera 0, 0A y 0B.
La lumbrera 5 mide 115 metros de profundidad y, según los especialistas del SACM, no presenta problemas en las paredes, ni tampoco son de gravedad.
En un descenso, este diario pudo constatar que la lumbrera fue construída a base de blocks y que hay pequeñas filtraciones de agua de los mantos acuíferos. En el interior del tubo hay un tirante de agua de 40 centímetros, aproximadamente. No se observó la exposición de varillas o grandes partes donde el concreto este corroído.