miguel.serrano@eluniversal.com.mxComo músicos de orquesta, trabajadores del gobierno del Distrito Federal afinaron detalles durante la madrugada del jueves en cada una de las 10 estaciones de la ampliación del Metrobús, que correrá de Doctor. Gálvez a El Caminero, como parte de los preparativos de ceremonia que encabezó el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard.
Escobas, cubetas, detergentes, trapos y agua, fueron los instrumentos utilizados por cuadrillas de trabajadores —en su mayoría mujeres—, quienes a toda prisa quitaban las manchas de pisos, rejas y torniquetes al unísono.
“Es obligatorio terminar antes de las cinco de la mañana; lo bueno es que queda poco trabajo pendiente, la mayor parte esta concluido, pero es muy laborioso”, aseguró Cristina, quien apurada retiró afanosamente polvo y suciedad sin detenerse.
Mientras algunos jugueteaban entre sí luego de terminar su labor, otros barrían la poca basura de los nueve kilómetros del carril confinado a lo largo de Insurgentes Sur, en ambos sentidos, porque el objetivo era dejar reluciente y limpio.
Sin embargo, el retraso en la zona del monumento a El Caminero, en la salida a Cuernavaca, fue evidente; decenas de tractocamiones estacionados, palas mecánicas removiendo arena y hombres apurados en la siembra de plantas a lo largo del camellón y alrededores, provocaron tráfico vehicular.
Algunos automovilistas detenían la marcha, para contemplar las nuevas instalaciones, y otros simplemente, tocaban los claxon para continuar su camino.
Conforme avanzó la madrugada, poco a poco los trabajadores cumplieron su objetivo. Sólo los detalles más vistosos llegaron a las cinco de la mañana, como los señalamientos que se colocaron a un lado del carril confinado. Con ello concluyó todo un “vals”, listos para el gran concierto.