sara.pantoja@eluniversal.com.mx • erika.perez@eluniversal.com.mxConfusión en el trasbordo, bloqueos de vecinos por promesas “incumplidas”, la presencia de granaderos, colonias incomunicadas, vialidades colapsadas y molestia de usuarios, fueron el sello del primer día de funcionamiento de la ampliación de la línea 1 del Metrobús.
Con una protesta vecinal que amenazaba llegar a la estación El Caminero, a donde iría el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, unos 30 habitantes de distintas colonias desmintieron los presuntos “acuerdos” con las autoridades.
Arrastraron ramas y levantaron mantas en protesta porque, dijeron, el gobierno no resolvió los problemas que generó la obra. Luego de gritos y algunos jaloneos, los manifestantes fueron desplazados por unos 50 granaderos hacia la banqueta.
En cambio, los funcionarios recordaron las reuniones previas y reiteraron su compromiso de atenderlos. Armando Quintero, titular de la Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi), recordó que la “trenza vial” prometida se pondrá en marcha “en los próximos días”.
Dicha obra, según informes de autoridades, proyecta cambiar el sentido de la circulación en Insurgentes Sur, en el tramo de la Santa Úrsula a la calle Arenal, a unos metros de la estación La Joya. Ahí se invertirán los sentidos formando una especie de “trenza” y vuelta inglesa, para dar salida a los vehículos procedentes de las colonias, por lo que las autoridades comenzarán con las adecuaciones y la colocación de semáforos inteligentes.
La de los vecinos de Tlalpan no fue la única protesta que opacó el acto inaugural. En el kilómetro 20 de la carretera federal México-Cuernavaca, en San Pedro Mártir, choferes de las rutas 69 y 70 de microbuses bloquearon la circulación en protesta por las nuevas rutas de la RTP que complementan el servicio del Metrobús. El acto terminó en un choque con piedras y palos contra granaderos y la detención de 16 personas y unas cinco más heridas.
La ampliación del Metrobús comenzó a operar con 26 unidades desde las 9:00 horas de manera gratuita.
Ebrard aseguró que se ha resuelto “gran parte” de los planteamientos que hicieron los inconformes. Argumentó que los conflictos viales no son por el Metrobús, sino porque esa zona ha tenido “un crecimiento de 3.2% sostenido en 15 años en población, así que la situación siempre presenta problemas porque generamos más y más vehículos”, dijo.
Presumió que el nuevo Metrobús tiene instalaciones para personas con discapacidad, aunque dijo que los elevadores para personas discapacitadas o de la tercera edad llegarán hasta la próxima semana.
Y cuando en la inauguración había aplausos, globos y confeti, en la estación Doctor Gálvez, donde se hace el transbordo rumbo a Indios Verdes, hubo confusión y molestia entre los pasajeros porque tenían que bajar de las nuevas unidades para abordar las que corren hacia el norte.
“¿Esto va a ser siempre tan incómodo?, “¿Van a cobrar doble por cambiar de camión?”, “Es una pérdida de tiempo, deberían hacer el recorrido completo”, “Ya me había hecho ilusiones de irme dormido hasta Chilpancingo”, se escuchó entre los pasajeros, que no entendían el transbordo.
El cambio se debe a que la ampliación de la línea de Doctor Gálvez a El Caminero la opera una empresa, mientras que de ahí a Indios Verdes está a cargo de otra. Esto repercutió en el tráfico por la maniobra de retorno que hacen las unidades en las avenidas Miguel Ángel de Quevedo y La Paz.