claudia.bolanos@eluniversal.com.mxAl salir de prisión, nadie fue por ellas.
Ni Martha, de 51 años, ni Patricia, de 44, fueron recibidas por sus familiares.
Tristes vieron cómo el resto de las 43 internas que ayer fueron preliberadas junto con ellas, eran recibidas con abrazos, flores y lágrimas por sus seres queridos.
Martha fue acusada de robar una lámpara de una tienda del Centro, y Patricia de tomar varios artículos, entre ellos un libro de superación personal.
Ambas aseguran que no cometieron esos delitos, pero en otros momentos, una dice que no volverá a “portarse mal”, y la otra que ya no hará más “travesuras”.
Martha justifica que su hijo, “que está casado y tiene sus propias responsabilidades”, no haya ido a verla más que dos veces en dos años.
En el marco del Día Internacional de la mujer se otorgaron beneficios de libertad anticipada a presas del Centro Femenil de Santa Martha Acatitla, lo cual a Patricia le significó adelantar su salida sólo 15 días, porque el próximo 26 de marzo cumplía con su sentencia de ocho meses de cárcel. Ella pidió un aventón para llegar al hotel Balmis, en la colonia Obrera, donde viven su esposo y sus dos hijas.
En el trayecto narra que ha estado tres veces encarcelada: la primera cuando cumplió la mayoría de edad, también por robo; la segunda por lesiones, y luego su alcoholismo y drogadicción no le evitaron volver a caer.
En el evento en el que fueron despedidas se rindieron honores a la bandera, con todo y escolta, se cantó el Himno Nacional, y unas 200 participaron en una tabla gimnástica que alegró con pompones de color rosa, agitados en lo alto, a este lugar de castigo.
Manuelito, el hijo de una presa, fue el encargado de recitar el “Juramento a la bandera”, conmoviendo a los asistentes y sobre todo a los que saben que en agosto el niño se marchará porque entonces cumplirá seis años, y la ley no le permitirá vivir más en la celda de su madre.
“Es un día doblemente importante porque celebramos el Día Internacional de la Mujer y porque se reconoce su esfuerzo, el saber sobreponerse a días malos, complicados seguramente, los que pasaron durante este proceso. Esa ley que un día las sentenció, hoy las libera”, fue el mensaje del subsecretario del Sistema Penitenciario, Hazael Ruiz.
Patricia dice que dejó a varias amigas importantes y vio muchas transformaciones en algunas de sus compañeras, como en Juana Barraza, quien está bajo proceso por el asesinato de varias mujeres de la tercera edad, y que junto con ella se convirtió al cristianismo, con lo que ambas sintieron que su vida se transformó. Al llegar a la habitación número 40 del hotel Balmis, Pati tuvo el recibimiento que esperaba, y entre abrazos y besos de sus dos niñas, prometió no volver a caer en el delito.