df@eluniversal.com.mxTLALNEPANTLA, Méx.— Esta vez los habitantes de San Juan Ixhuatepec quisieron ser testigos y no víctimas. Por ello, exigieron participar como “observadores” en el simulacro de una fuga de gasolina registrada en un ducto de Pemex, emergencia que fue controlada totalmente en 45 minutos.
El ulular de las sirenas no asustó a los colonos, notificados días antes de que se efectuaría el simulacro de fuga en la válvula que va del poliducto de 14 pulgadas Tuxpan-Azcapotzalco al poliducto de 12 pulgadas Azcapotzalco-Añil, localizados en la avenida Río de los Remedios y calle Apolo 11, en la sección El Arenal, San Juan Ixhuatepec.
A las 9:00 horas se reportó el derrame de gasolina Premium de dicha válvula, por lo que siete minutos después llegó al lugar una unidad de apoyo de Pemex y a las 9:17 horas arribaron bomberos de Tlalnepantla, quienes tardaron 45 minutos en controlar la fuga.
Los trabajos de control fueron atestiguados por unos 15 integrantes del Comité Vecinal de Protección Civil de San Juan Ixhuatepec, creado un año después de las explosiones del 19 de noviembre de 1984, quizá el primero en su tipo en la entidad.
María del Rosario Moreno, integrante del comité, destacó que cuando ocurre una emergencia en San Juan Ixhuatepec los colonos son desalojados; ahora exigieron observar las labores para solucionar el problema y saber actuar en caso de una contingencia real.
Explicó que en noviembre de 2007 personal de Pemex intentó efectuar el simulacro sin informar a los colonos, quienes impidieron el ejercicio, toda vez que muchas personas se alteran al oír las sirenas, y hasta desalojan sus viviendas.
Moreno Ponce aseguró que San Juan Ixhuatepec continúa sobre “una bomba de tiempo”, ya que en su comunidad se ubican la planta de Pemex, seis empresas gaseras y diversas industrias peligrosas.
Al término del simulacro, el coordinador del Comité Vecinal, Arnulfo Martínez, pidió a los gobiernos federal, estatal y municipal “no quitar los ojos” de su comunidad, en la que persisten los riesgos, por lo que es necesario prevenir cualquier emergencia.
Julián Gutiérrez, bombero e integrante del comité, reportó que el simulacro “salió bastante bien”, aunque destacó que hubo “negritos en el arroz” considerables.
Argumentó que usaron herramientas no adecuadas —que pudieron provocar chispas y, por tanto, un estallido—, el puesto de mando no se instaló puntualmente y hubo “amontonamiento de personas”, aunque enfatizó que ahora los colonos saben cómo actuar en emergencia.