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Vacío, sin itinerarios ni horarios claros y con alto costo, según usuarios, comenzó el programa piloto de transporte público provisional del Metrobús para conectar las colonias Santa María la Ribera, Atlampa y Tlatelolco.
El martes, la dirección del Metrobús destinó dos camiones del servicio nocturno sobre Insurgentes, para que los habitantes de dichas colonias —aisladas por las obras de la línea 1 del Tren Suburbano— pudieran llegar a sus centros escolares y mercados.
Sin embargo, desde el primer día los usuarios encontraron fallas. Dijeron que el primer servicio salió alrededor de las 06:30 horas, “pero iba vacío porque nadie sabía de dónde iba a salir y todos se fueron antes o caminando”, contó Vicente López.
Sólo dos conos anaranjados marcaban el lugar donde llegaba el autobús, en la esquina de Mariano Azuela y Bugambilia, donde está el mercado del mismo nombre. No había letreros ni personal que diera indicaciones.
El recorrido del autobús comprende Mariano Azuela, José María Alzate, Insurgentes a la altura de Buenavista, Zaragoza hasta Flores Magón a espaldas de Tlatelolco, retoma Insurgentes, atraviesa Manuel González y retorna a Insurgentes hacia el sur hasta entrar de nuevo a Eligio Ancona, Eucalipto y llegar de nuevo al mercado.
No obstante, en el parabrisas sólo decía: “Circuito Santa María la Ribera, Buenavista y Banobras”.
Peor aún: los camiones no circulaban del lado de la banqueta y poca gente adivinaba que daban servicio. En las calles más angostas, la gente pedía la parada y preguntaba al chofer —que es operador del Metrobús— si pasaba por tal o cual calle porque su letrero no era claro.
Ese recorrido fue implementado luego de las quejas vecinales porque la estructura del puente metálico que construyó la empresa del Tren Suburbano y que conecta esas colonias, es insegura. Además, según vecinos, se presta a asaltos y es peligrosa para personas con niños y ancianos pues los escalones “están muy empinados y se resbala uno”.
El conductor esperaba no más de cinco minutos en “la base” y hacia el mediodía tardaba alrededor de 20 minutos en recorrer el circuito, aunque según los operadores, en las horas “pico” sería más.
“Si va a llegar cada hora no nos va a servir para nada”, comentó Juan Alfredo Vázquez, estudiante invidente.
“Deberían ponerle que viene al mercado Bugambilia. De por sí ya no viene la gente porque nos tienen aislados; menos si el camión no dice por dónde pasa”, sugirió Teresa Fonseca, locataria del mismo.