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Llevan cobijo a penal de Barrientos

“Orar cada noche es una fuga de mi celda”, relata David Juárez Ríos, acusado de robo a casa-habitación. Él es uno de los beneficiados con la entrega de cobijas en el reclusorio de Barrientos, realizada por la organización estudiantil Por los Derechos, a través de la Fundación de Reintegración Social del estado de México AC
Sábado 02 de febrero de 2008 Juan Manuel Barrera | El Universal

df@eluniversal.com.mx

TLALNEPANTLA, Méx.— “Orar cada noche es una fuga de mi celda”, relata David Juárez Ríos, acusado de robo a casa-habitación. Él es uno de los beneficiados con la entrega de cobijas en el reclusorio de Barrientos, realizada por la organización estudiantil Por los Derechos, a través de la Fundación de Reintegración Social del estado de México AC.

Previamente, las autoridades penitenciarias sortearon las mil 500 cobijas entre los 2 mil 710 reclusos del penal, por lo que mil 200 de ellos sólo obtuvieron un papel con la leyenda: “suerte para la próxima”, situación que provocó riñas entre los presos por la disputa de las prendas.

“Ya salió la piedra”, exclamó un interno luego de recibir la cobija, mientras Florina García González, coordinadora de la fundación, recomendaba “no la vendan y si la venden que sea a más de 30 pesos”.

Uno por uno, con el papel del sorteo en mano, fueron desfilando para recoger su cobija, algunos se formaron más de tres ocasiones e inexplicablemente hubo internos que llevaban consigo hasta cinco cobijas.

Las integrantes de la organización no gubernamental Por los Derechos, alumnas del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), narraron que hicieron colectas y vendieron boletos para comprar las cobijas, aunque finalmente sólo alcanzó para mil 500, por lo que propusieron entregarlas a los presos de dormitorios de mayor marginación, pero las autoridades del penal optaron por el sorteo.

Con su bebé de dos meses en brazos, Sara Jazmín Santoyo Soberanes también fue beneficiada con la entrega de cobijas —junto con las 215 mujeres reclusas de la sección femenil de Barrientos—. Su hija nació en el penal y es la consentida de la celda siete, en donde La Gordita pasa de unas manos a otras, pues todas sus compañeras la cargan. “Siento bien feo que mi hija haya nacido en prisión. Mi mamá se la quiere llevar, pero le digo que no, ya merito me voy”.

Irma Márquez Franco, de 43 años, afirma ser inocente, pero es señalada como responsable “por supuesto delito contra la salud, pero yo no vendía. Mi esposo es adicto y lo agarraron con su dosis, nos trajeron a tres”, por lo que fue sentenciada a siete años y medio de prisión.

Denuncia que es muy difícil la estancia en el penal de Barrientos, ya que “aquí las autoridades no mandan, aquí mandan los custodios” y narra que fue golpeada por una celadora, por lo que la Comisión de Derechos Humanos del estado de México (Codhem) emitió la recomendación 24/2007 y dio vista de los hechos a la mesa de responsabilidades de la Procuraduría de Justicia de la entidad y a la Contraloría del gobierno estatal, a pesar de lo cual, la guardia sigue en su cargo.

Juan Flores García, subdirector operativo de la Dirección de Prevención y Readaptación Social del gobierno estatal, aclara que el penal de Barrientos no es el más saturado de la entidad, sino el de Chalco, además, dice, del penal de Neza-Bordo fueron reubicados a otros penales siete internos líderes de bandas, luego de los motines registrados en dicha cárcel mexiquense.



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