jorge.medellin@eluniversal.com.mx“No, no pueden entrar. Tengo que hablar con mi abogado”, dijo la señora Campos, habitante del número 69 de la Calle 25, en la colonia San Pedro de los Pinos.
Acomodó la cadena, puso el candado sobre la reja y cerró la puerta de su casa para no volverla a abrir.
“Tenemos una orden de cateo señora, abra”, le repitió durante casi cinco minutos el agente del Ministerio Público con el documento oficial en la mano.
Junto a él estaban cinco elementos del Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI) de la policía judicial capitalina, encapuchados, de negro, con armas largas y cortas y con herramientas para la ocasión: marros, pinzas de corte industrial y barretas de acero.
La Célula 16 (C-16) de la Policía Judicial y del GERI aguardó un par de minutos. El agente del Ministerio Público tocó al timbre una vez más mientras en las ventanas del piso superior aparecían rostros escrutando la calle.
Uno de los elementos del GERI dijo: “se están pelando, por eso no abren”.
Vino la orden y el grupo entró pistolas en mano. En la cocina quedaron petrificados dos hombres: Isauro González Anzures (29 años) y Víctor Guerrero Gutiérrez (48 años).
Los gritos de ¡quietos... al piso... policía judicial! en la estancia, en el pasillo y en las escaleras de la antigua casa adornada con fotos en blanco y negro con bodas y fiestas familiares.
En la primera habitación los elementos del GERI encontraron a seis mujeres de entre 18 y 25 años de edad, espantadas, nerviosas, pegadas contra la pared, presuntamente retenidas allí para ejercer la prostitución en dos de las habitaciones del lugar.
Llorando, una de ellas le decía al agente del Ministerio Público que la tenían allí a la fuerza, que no quería estar en ese sitio. Otra chica, más tranquila, intervenía diciéndole “si quieres declarar, hazlo pero a nosotras no nos embarres”.
Durante el cateo a las habitaciones amuebladas con lo básico para el oficio (una cama, dos lamparitas de mesa laterales, una televisión, un DVD y cajas de condones por todos lados), Vino la alerta
Una de las vecinas salió a la calle bloqueada por vehículos de la PJDF y avisó que por la azotea había dos hombres tratando de huir.
En cuestión de minutos Carlos Fermín Marina Galván (52 años) e Iván Alejandro Castillo (27 años) eran detenidos por los elementos del GERI.
Por la noche, la Célula-16 llegaba a las instalaciones de la Agencia 50 del Ministerio Público con la “cosecha” del operativo en el que otros 15 grupos (una fuerza total de 350 elementos) detuvieron a 27 empleados de establecimientos clandestinos y 45 sexoservidoras en negocios de la delegación Benito Juárez.