monica.archundia@eluniversal.com.mxSu apariencia es varonil. Su barba, manos y pecho se encuentran cubiertos de bello, pero ante la ley sigue siendo una mujer.
Su nombre, asentado en el acta de nacimiento, es Mónica, pero ya nadie lo conoce así; por eso Manuel —como ha decidido llamarse— inició un juicio ante el Registro Civil del Distrito Federal en busca del cambio de su identidad sexual.
Desde hace varios años este joven decidió emprender su transformación y someterse a varias cirugías para dejar de sentirse como un hombre atrapado en un cuerpo de mujer.
De 1979 a la fecha el Registro Civil del Distrito Federal ha documentado 11 juicios de transexuales que desean llevar el cambio de nombre y sexo al papel.
Ello les daría la oportunidad de contar con un respaldo oficial para tramitar, sin mayor problema, los documentos que necesitan para trabajar y empezar a ejercer legalmente su nueva identidad.
Manuel egresó de la carrera de Derecho hace dos años, hizo y aprobó su examen profesional, pero nunca pudo obtener el título porque su apariencia masculina no correspondía a la de su nombre femenino.
Ello lo ha marginado a ejercer su profesión como pasante, siendo apoyo de un abogado titulado, y a vender pulseras para compensar sus gastos.
El derecho mexicano no contempla en su legislación la reasignación de identidad de género, sexual o algo parecido, lo que al parecer de Menahen Asher Silva Vargas, abogado, simplemente es un vacío legal.
“Yo diría un océano legal en el cual queda a la interpretación de los jueces si se otorga o no esa reasignación de identidad, por ende los pocos juicios en el país que se llevan en contra del Registro Civil son muy largos, estamos hablando de que tres, cuatro años”.
Imelda Guevara, subdirectora jurídica del Registro Civil, reconoce que en mucho la resolución depende del criterio de los jueces, “pero ahí nosotros no tenemos que ver finalmente y el tiempo también de los abogados, que ellos estén al pendiente”.
En un rastreo realizado en los archivos del Registro se detectaron 11 juicios promovidos por cambio de nombre y sexo, ocho concluídos a favor de los solicitantes, uno en contra que decidió no apelar y dos en curso.
El más antiguo es de 1979, pero todos, excepto el de Manuel, son de hombres que decidieron cambiar su identidad de masculina a femenina y obtuvieron éxito.
David Sánchez, diputado federal, señala que en la Cámara de Diputados se analiza una iniciativa de ley que considera el reconocimiento del derecho al cambio de nombre y sexo en todos los documentos oficiales, con el propósito de que los transexuales puedan ejercer la carrera estudiada, tengan derecho a recibir de los servicios hospitalarios las hormonas que necesitan y cuenten con la expedición de una nueva acta.