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Se adaptan como pueden a ‘ley antitabaco’ ante la falta de reglamento

Para unos, la norma les ayudará a dejar el cigarro; otros critican que la gente los mire como bichos raros
Se adaptan como pueden a ‘ley antitabaco’ ante la falta de reglamentoSe adaptan como pueden a ‘ley antitabaco’ ante la falta de reglamento
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ELLA GRAJEDA
El Universal
Miércoles 30 de enero de 2008

ella.grajeda@eluniversal.com.mx

A 18 días de haber entrado en vigor la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores en el Distrito Federal, el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred) reconoció que esta normatividad podría tener visos discriminatorios.

Sin embargo, Sergio Alberto Campos Chacón, director de Análisis Legislativo y Apoyo Técnico de este organismo, aclaró que el espíritu de esta norma es el derecho a la salud, sin distingos de edad, sexo, religión, condición social o cualquier otro, lo que está por encima de las opiniones.

Desde su punto de vista, la denominada “ley antitabaco” no contiene criterios tajantes porque da opciones a los fumadores y a quienes no fuman, ya que dispone de reglas para adecuarse a las nuevas normas.

Conforme pasa el tiempo, la opinión de la gente va cambiando.

En un recorrido realizado por este diario en diversos restaurantes y cafeterías, la mayoría de los entrevistados manifestó que pueden adaptarse a las nuevas reglas, ya sea saliendo del lugar para fumarse un cigarro o dejar de hacerlo.

Incluso, por primera vez se detectó que hay un aumento importante de restaurantes o cafeterías que se declararon lugares totalmente libres de humo a pesar de que las sanciones a quienes no coloquen barreras físicas para separar a unos de otros entra en vigor hasta julio próximo.

Para el legislador capitalino Jorge Carlos Díaz Cuervo quienes critican esta ley y manejan el argumento de la discriminación están equivocados. “Yo creo que están buscando pretextos, algunos resquicios en la ley para aprovecharse y quizás hasta para obtener beneficios fiscales”, en referencia a la insistencia por difundir los supuestos efectos negativos de la ley por parte de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera o de las compañías tabacaleras.

Consideró que la ley antitabaco no pretende discriminar a nadie. “Inhalar el humo del cigarro provoca enfermedades respiratorias, las cuales son la segunda causa de muerte en nuestro país”, resaltó.

En una cafetería localizada sobre Paseo de la Reforma, Patricia Fierro fuma en compañía de sus amigos. “Cada vez nos están limitando más los lugares para fumar y no sabemos qué hacer”, se queja. Añade que “a uno lo ven como bicho raro en muchos lugares. Me ha pasado en centros comerciales cuando voy fumando y pasa la gente a mi lado y hacen cara de fuchi. Sí, me siento mal. ¿Porqué me ven raro? ¿Nada más porque fumo?”, se pregunta.

Sentada a su lado está Xóchitl Gallegos, quien también fuma. “No me siento afectada con esta ley. Ahora voy a tener que escoger los lugares adecuados. Creo que esto me ayudará a dejar este hábito”, dice.

Incluso, comentó que esta normatividad no afecta sus derechos individuales ni se siente discriminada.

“Al contrario, va a otorgarnos una manera más sana de vivir”, opinión que al final compartió su compañera Patricia Fierro, quien comentó: “Voy a tratar de dejar de fumar aprovechando esta medida”, prometió.

Sué Jacomé es una joven estudiante. Ella desayuna junto con sus amigos en un restaurante.

“Yo fumo, pero eso no significa que no pueda vivir sin un cigarro, sí me puedo aguantar porque sé que molesta, por eso puedo respetar”.

Pedro Suárez también se une a la conversación. “Yo no fumo, pero puedo convivir con los fumadores. No creo que afecte mis derechos que fumen a mi lado. Eso es ya una decisión de cada quien”.

César Zuñiga, encargado de otro restaurante que se declaró libre de humo piensa diferente:

“Para no tener mayores complicaciones decidimos que todo el local sea área libre de tabaco. Nos arriesgamos a perder clientes y que bajaran las ventas. Sin embargo hemos tenido una buena respuesta”, asegura.

Mientras tanto, en la Casa de los Azulejos, José Benjamín se declara ex fumador.

“De repente me gusta echarme un cigarrillo. Yo tengo este hábito y si los demás me dicen que les molesta, me acerco a la ventana o a un rincón. Ni me molestan, ni los molesto. Y como dice el adagio: Vive y deja vivir!”.


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