Ma. Teresa Montaño
El Universal
Lunes 28 de enero de 2008
df@eluniversal.com.mxTOLUCA, Méx.— La disponibilidad de agua por habitante en los municipios metropolitanos y el Distrito Federal se ha reducido en más de 100% en sólo 50 años y la tendencia apunta hacia una disminución más drástica en los próximos lustros ante la severa sobreexplotación que presentan los mantos freáticos que suministran el vital líquido a estas zonas más densamente pobladas del país.
De acuerdo al investigador Martín Nájera Rodríguez, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), el crecimiento poblacional ha modificado la disponibilidad de agua promedio por habitante, pues mientras en 1955 cada mexiquense o capitalino podía disponer de hasta 11 mil 500 metros cúbicos anuales, en la actualidad apenas si se pueden promediar cuatro mil 446 metros cúbicos de agua por habitante por año.
El especialista sostuvo que de los 450 acuíferos que se consideran regionales, 104 están sometidos a sobreexplotación, particularmente los de la zona centro del país.
El experto de la UAEM consideró que los problemas relacionados con el agua en México deben ser considerados como de seguridad nacional; éstos, acotó, pueden dividirse en cuatro grandes rubros: problemas de cantidad, calidad, distribución y uso.
Advirtió que los acuíferos sobreexplotados suministran 60% del agua subterránea usada a nivel nacional y tendrán que ser reemplazos por otras fuentes en el futuro cercano, sin embargo, manifestó que la mayoría de estos se encuentran en el norte y oeste del país, una región dominada por desiertos, donde hay pocas fuentes adicionales de este líquido vital.
“Los problemas de disponibilidad del agua en nuestro país se acentúan por un fuerte sesgo en la distribución del importante recurso natural, ya que el sureste de México cuenta con 68% de agua, pero concentra sólo 23% de la población y 15% del PIB; mientras que la región norte y centro de México cuenta con 32% del escurrimiento natural y 77% y 85% de la población y el PIB del país, respectivamente”, señaló.
Por otra parte, dijo, gran cantidad del agua que México obtiene por la precipitación tiene diferentes grados de contaminación.
Además, indicó, la deforestación en México entre 1976 y 2000 alcanzó una de las tasas más altas en América Latina, con un promedio de 545 mil hectáreas por año.
Esto ha traído una reducción de los servicios hidrológicos proporcionados por bosques y selvas, agravando el problema de la regulación de los patrones hídricos en el país. Por ello, en los últimos 20 años, las inundaciones, sequías, deslaves y tormentas, han aumentado.