monica.archundia@eluniversal.com.mxLa exposición de la población infantil sana a la contaminación ambiental en la ciudad de México genera una disminución en su capacidad respiratoriam y a largo plazo puede ocasionarle la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), según los estudios realizados entre escolares de nueve a 14 años de edad en el DF.
Isabel Romieu, investigadora de epidemiología ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), explicó que para los menores enfermos los efectos son altamente nocivos: “Lo que vimos en los niños que ya tienen asma, obviamente la exposición a la contaminación del aire tiene un efecto muy agresivo y en particular el tráfico vehicular”.
Para esta población, la más susceptible, estar expuesta a la contaminación tiene repercusiones en el aumento de los síntomas y la necesidad de tomar medicina para contrarrestar la inflamación de las vías aéreas.
La especialista dijo que en los niños sanos de la capital se registra una disminución en la función pulmonar de 0.8% anual, que es acumulable, y una inflamación crónica que impedirá que alcancen el potencial respiratorio que deberían tener.
“Crecen menos los pulmones, es decir, que a la edad adulta no van alcanzar la función pulmonar que deberían tener si no hubieran sido expuestos a la contaminación”.
Como parte del estudio se dio seguimiento por tres años a una muestra de la población infantil sana de la capital, pero se planea extenderlo a seis “para ver realmente dónde quedamos; yo no pienso que sería algo más de 5% (la disminución en la capacidad respiratoria), pero de todas maneras quiere decir que no llegas a tu capacidad total de adulto”.
Explica que el INSP, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) y la Secretaría de Salud federal participan en un estudio en Latinoamérica del impacto que tiene la contaminación sobre la mortalidad por varias causas, entre ellas la respiratoria y cardiovascular.
El estudio considera al DF, Toluca y Monterrey, y los resultados se tendrán a mediados de año, pero “ninguna persona pueda decir que la contaminación del aire no hace daño, hay ahora tantos datos de todo tipo... Los que se mueren son los más susceptibles, pero a lo largo del tiempo sí hace daño”.
No obstante los estudios realizados sobre el tema, el secretario de Salud capitalino, Manuel Mondragón, afirma que “todavía la contaminación como tal no significa un problema directo de gran impacto a la salud pública”.
Según el funcionario, “nuestro trabajo epidemiológico en ese sentido simplemente señala que la contaminación puede contribuir a alargar un poco las enfermedades respiratorias agudas (entre 24 y 48 horas), y contribuir un poco a desencadenar de una manera más clara los cuadros de asma tanto en niños como adultos”.
De esta manera, añade, “no creo que deba considerarse de gran alarma todavía la contaminación, sin que ello quiera señalar que no se deba de trabajar intensamente al respecto”.
No obstante, el presidente de la Asociación Latinoamericana de Tórax, Rogelio Pérez, asegura que el número de muertes se incrementa cuando los niveles de polución se elevan, igual que las visitas a urgencias.
Al referirse a los estudios realizados en la materia, señala que a pesar de la reducción en los niveles de contaminación del valle de México, “sí se ha identificado una serie de efectos adversos a la salud”.
Existen estudios que demuestran —dice— un incremento en la certificación de muertes cuando suben los niveles de partículas contaminantes.
“Generalmente lo que se considera es que son personas con enfermedades muy avanzadas, ancianos, gente muy susceptible, a quienes los incrementos en la contaminación los descontrolan y pueden acelerar su muerte”.