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Los rostros eran jóvenes. Uno de ellos tenía un arete en la oreja derecha. Hasta el lugar donde fueron halladas las cabezas llegaron sus familiares, quienes se apresuraron a decir que eran comerciantes de perfumes. Hoy, las autoridades saben que presuntamente eran narcos del llamado cártel de Tepito.
En un informe de inteligencia policiaca se detalla que los primos Luis Felipe Villagómez Hernández y Sergio Armando Villagómez Junco, cuyas cabezas fueron encontradas la madrugada del lunes 14 de enero, en la calle de Durango, colonia Peñón de los Baños, desaparecieron el viernes 11 de enero, a las 17:30 horas, cuando salieron del domicilio de uno de ellos en la colonia Centro.
Luis Felipe, era soltero, pasante de Derecho, tenía 37 años; su primo Sergio Armando, de 27 años de edad, desempleado y supuestamente su asistente en los litigios familiares y penales que atendía.
Abordaron una motocicleta Honda, seminueva, de Luis Felipe y no se les volvió a ver con vida. Luis Felipe, de 1.80 metros de estatura, tenía un tatuaje de calavera. Sergio Armando, era de 1.70 metros, piel blanca, ojos verdes, tenía un tatuaje en forma de cinturón con nombres de Fabián y Sherjei, y otro en la espalda con el nombre de Tonantzin. Sobre la costilla tenía uno más de un Jaguar y una cicatriz de bala en la mano izquierda.
Tales fueron las características que sus familiares proporcionaron al Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) de la PGJDF al denunciar la desaparición de ambos, la madrugada del domingo 13 de enero.
Al día siguiente, aparecieron las cabezas en el Peñón de los Baños.
Por la tarde acudieron sus familiares a la agencia 66 del Ministerio Público para identificar sus restos.
La familia de Luis Felipe dijo que litigaba por su cuenta en materia familiar y penal, y que desconocían a sus clientes porque se manejaba con discreción.
Era hijo de Luis Felipe Villagómez Prado, de 62 años de edad, dueño de una tienda de abarrotes, y de Olga Hernández Portillo, de 57 años, dedicada al hogar y al comercio.
Por su parte, Celeste Tonantzin Navarro Marines, de 30 años de edad, esposa de Sergio Armando Villagómez Junco, dijo que su cónyuge era desempleado, con preparatoria inconclusa y que desde hace cuatro meses ayudaba a su primo en los litigios.
Mientras ellos estaban en la agencia 66, la Policía Municipal de Nezahualcóyotl fue informada por un vecino de la colonia El Porvenir, de que en la calle 12 había una camioneta en cuyo interior había dos bultos, en forma de cuerpos humanos, en bolsas negras.
La camioneta fue llevada al Centro del Justicia, donde retiraron las bolsas y encontraron los cuerpos decapitados con huellas de tortura.
Ahí los reconoció su tío, Oscar Villagómez Prado.
Luis Felipe Villagómez Hernández estuvo una vez en el Reclusorio Norte, el 27 de diciembre de 1999, por lesiones dolosas, y quedó libre al día siguiente bajo caución.
Sergio Villagómez Junco, quien también se hacía llamar Juan Villagrán Junco o Juan Torres Medina, ingresó dos veces a prisión, ambas al reclusorio Norte. La primera vez fue el 14 de febrero del 2001, acusado de robo y recuperó la libertad el 14 de mayo mediante una caución. Fue sentenciado a tres años 11 días de prisión.
Su segundo ingreso fue el 14 de mayo de 2002, acusado de robo calificado en pandilla; fue sentenciado a nueve años y dos días de cárcel y multa de 25 mil 997 pesos; fue trasladado a la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla el 28 de abril del 2004, del que salió el 21 de marzo del 2007.