df@eluniversal.com.mxBanquetas rotas, inseguridad, coarteaduras en casas y un puente peatonal improvisado que pone en riesgo la integridad física de la gente son las principales afectaciones que ha dejado la construcción del tren suburbano Buenavista–Cuatitlán, en las inmediaciones de las colonias Santa María la Ribera y Atlampa.
Aunque la obra se realiza con el argumento de que es eficiente, seguro y no contamina, vecinos expresan que no representa ningún tipo de beneficio, “no al menos hasta el momento, pues tampoco se le ve avance y ya pedimos que se termine”, asegura Isidro Hernández, residente del lugar.
En un recorrido realizado por el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza, atendió las demandas de los habitantes de los alrededores, quienes con altavoz en mano guiaron al ombudsman capitalino para hacerle ver los peligros a los que son expuestos a diario.
El principal peligro es el paso peatonal pues los vecinos afirman que han tenido que cambiar incluso de ruta pues es peligroso cruzar el puente provisional de estructura metálica, el cual se mueve al transitar por él y es estrecho.
“Una señora que no puede caminar bien tiene que tomar taxi para atravesar de un extremo a otro de estas obras porque obviamente no puede pasar por este tipo de escaleras”, dijo Juana Malanco.
Marcelina Ramírez expresa que “esto no me ha ayudado en nada, al contrario tengo la columna fracturada y para mí tener que cruzar en este tipo de puentes representa un gran esfuerzo”.
Hace mes y medio Norberta de los Santos al caminar por el puente peatonal se cayó y se fracturó el brazo derecho, situación por la cual ha tenido que acudir al médico en varias ocasiones “pero procuro ya no pasar por ahí para nada, yo sola he tenido que pagar todos mis gastos médicos”, afirma.
Una de las preocupaciones de las personas es que aseguran que llevan varios meses con esta situación y no le ven avance.
Este hecho ha afectado incluso a comerciantes del mercado Bugambilia quienes afirman tener bajas ventas durante los últimos dos años. “Ahora vendo 50% menos que lo que vendía antes de que pusieran este puente y a diario el mercado está vacío, pues la gente prefiere comprar en otros lados”, afirma Marcela Hernández.