df@eluniversal.com.mxAMECAMECA, Méx.— El año nuevo no trajo buenas noticias para los campesinos mexiquenses, pues con la apertura total del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) los productores del campo tendrán que competir en condiciones desfavorables contra sus colegas de Estados Unidos y Canadá desde el primer minuto de 2008.
“No somos los campesinos los que estamos en peligro por esta situación, es el país el que corre riesgo”, advirtió Everardo Lovera Gómez, presidente de la Federación de Productores de Maíz del Estado de México.
México, Estados Unidos y Canadá firmaron un acuerdo que decreta que a partir de ayer 1 de enero de 2008 quedan libres de aranceles el comercio de maíz, fríjol, azúcar de caña y leche en polvo entre los miembros del TLCAN.
José Federico del Valle Miranda, ex presidente de la Comisión de Desarrollo Agropecuario de la Cámara de Diputados del estado de México, consideró que el TLCAN traerá “terribles consecuencias” para los campesinos nacionales.
No llega el apoyo financiero
Dijo que los productores estadounidenses y canadienses reciben apoyos financieros de sus respectivos gobiernos por casi 21 mil dólares anuales a cada uno, mientras que en México apenas y llega a los 560 dólares por agricultor en promedio.
Sin embargo: “Los apoyos a los campesinos en México llegan como la medicina al enfermo que acaba de morir, tarde”, lamentó el legislador.
Cifras de la Federación de Productores de Maíz del Estado de México establecen que en esa entidad se cultivan 600 mil hectáreas del grano, de las cuales, sólo 110 mil recibirían un apoyo financiero de entre mil y mil 600 pesos, que en muchos casos no llegó en 2007.
En territorio mexiquense se producen 2 millones de toneladas de maíz al año, que representan cerca de 10% de lo que se cultiva en el país.
La entidad ocupa el tercer sitio a nivel nacional en la producción de maíz; Sinaloa ostenta el primer lugar seguido de Jalisco.
Federico del Valle explicó que desde que Carlos Hank González gobernó el estado de México (1969-1975), al que destinó 3.7% del presupuesto estatal al campo mexicano, ningún otro mandatario ha asignado recursos a esa actividad.
Ante la falta de rentabilidad y de los pocos apoyos oficiales que reciben, los campesinos desde hace muchos años han dejado de vivir del campo y se han dedicado a otras actividades secundarias.
“Se meten de albañiles o de plano emigran a Estados Unidos a trabajar las tierras de otros y abandonan las suyas en su país, eso es una realidad innegable”, puntualizó.
El TLCAN, manifestó del Valle Miranda, sólo agudizará la dependencia alimentaria de México con Estados Unidos, principalmente.
“Si como país no puedes garantizar tu producción alimentaria, estamos perdidos”, se quejó.
Everardo Lovera criticó a la federación, porque no realizó programas serios en los últimos años para que los campesinos no fueran afectados por el TLCAN. “El gobierno se hace tonto, pero lo que no se da cuenta es que está en riesgo la viabilidad del país”.
El problema que se le viene al campo mexicano es mayúsculo, anticipó.
El dirigente campesino propuso al gobierno federal pugnar para lograr la denominación de origen del maíz, como los tequileros lo hicieron con el agave.
“Hay alternativas para competir con los productores de Estados Unidos y Canadá, pero sólo si el gobierno nos ayuda”, afirmó.
“Podemos competir con lo más sagrado que tenemos que es nuestra cultura y el maíz es cultura”, expresó el dirigente.
Lovera Gómez sostuvo que los maíces criollos que se cultivan en el país serían una buena opción con la que México le apostaría a Estados Unidos y Canadá, porque en esos dos países no se conocen esas especies del grano.
“Los maíces criollos son nuestro tesoro”, señaló.